Tal como lo tenía previsto para esta semana hoy consigné mis documentos al Rector para ver si autoriza la creación de mi candidatura al Doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Sofia. Apenas abrí la puerta de la oficina 214 empezó el realismo mágico. Y no estoy en Aracataca sino en la principal casa de estudio en plena capital de Bulgaria. Una señora entrada en años, con pelo de un color y las raíces de otro y curtida por la nicotina alternó varias bocanadas a su pucho mientras intercambiaba una conversación vecinal con su compañera de escritorio. Se suponía que debía atenderme, pero mi presencia se hizo notar luego de medio cigarrillo aspirado e insistentes comentarios de su interlocutora.
Se le dijo la razón por la que estaba allí, tomó el paquete e ipso facto arrojó que no era en ese lugar. Que además eso no era lo que yo necesitaba. Sugería que yo requeriría de otros documentos. ¿Pero cómo lo sabía sin tan solo ver el paquete? Increpándola para que leyera lo que tenía en sus manos, finalmente se percató de que todo estaba allí. El certificado médico estaba todavía "caliente"; a las diez de la mañana había pagado quince levas para completarlo y tenerlo todo.
La señora accedió. Aceptó todo y cuando ya tocaba retirarme, al ver que no tenía ningún comprobante por mi trámite insistí para que me otorgasen uno. Ahí surgió la verdadera discrepancia cultural: resulta que a pesar de su imagen, según su explicar a ella "jamás se le ha perdido ningún documento" y por tanto le resultó absolutamente extraño que un estudiante foráneo le pidiera tal cosa. Al ver que no me iría sin eso, decidió remitir mi postulación a la oficina central de la universidad que acepta formalmente todas las solicitudes, pero vociferó para que todos los presentes y las dos llamadas que tuvo por telefóno supieran que en ese momento un venezolano quería... Para mí fue insistirle en tener constancia de lo que yo hacía, pero hubo que exhortarla para que hiciese su trabajo. Para ella fue una ofensa porque en su proceder nunca había tenido que pasar por esa.
En la otra oficina me dieron esto que aparece en la imagen. La respuesta más pronta la buscaré a finales de enero.
Regresé a la oficina 214 para despedirme de la señora, pero estaba tomando café, o en el baño...
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