
En este momento se libera una guerra de posiciones en Venezuela. Yo identifico tres. Por un lado un sector de la sociedad venezolana opuesto al gobierno se erige con 3 millones de votos de participación en unos comicios electores que eligieron este 12 de febrero a Henrique Capriles Radonski como candidato de la Mesa de Unidad Demócratica (MUD).
Capriles Radonski es un venezolano que ha logrado catapultar una nueva generación política. Fue el Presidente más joven del Congreso (actual Asamblea Nacional Legislativa), ha ocupado cargos en la administración pública y es actual gobernador del estado Miranda. Lo acusan de drogadicto, homosexual, sifrino, etc. Proviene de una familia mixta de madre ruso-polaca y padre sefardita que emigraron a Caracas en los tiempos de guerra del siglo pasado. El sector que ve en este joven a su líder pretende erigirse en estos momentos como una alternativa para interrumpir los trece años de la revolución bolivariana.
SOBRE LAS PRIMARIAS
El proceso de selección del candidato único ha sido cuestionado. Primero hubo que cancelar una cantidad alta de dinero para poder ser considerado como pre candidato de las llamadas Primarias. Criticaban que de esta manera se coartaba la participación democrática cuando se obligaba a cancelar un monto únicamente accesible a un sector. De hecho, Henrique Capriles Radonski es visto ahora por el sector oficial como el representante de la oligarquía opositora y del imperialismo. Por otro lado la participación en esas Primarias suponía el reconocimiento de los otros candidatos que participaron y el apoyo a un proyecto que sintetizan como el regreso del orden democrático para Venezuela. Ahora bien, este grupo de venezolanos que ven en los 3 millones de votos una vía para cambiar el gobierno, en mi opinión, aglutinan incluso un poco más de compatriotas que consideran vital alternar la gobernabilidad. Más de tres millones son. Sin embargo me parece que no representan el total de esa oposición o del sentir venezolano. Existe un sector indefinido e incluso inconforme con el desempeño tanto del gobierno como de los líderes que llaman opositores. De ahí que Venezuela esté divida en tres partes: por un lado un sector firme y leal al Presidente Hugo Chávez Frías que apoya y considera necesario alargar a 19 años el gobierno bolivariano, por otro los que apoyan al ganador del domingo pasado que sienten que algo está pasando y por otro es@s venezolan@s que ven un poco más allá de las propuestas y reconocen que ambas partes tienen lo suyo, pero esperan algo diferente. Ahí es donde estarán esos 4, 5 o 6 millones que pueden generar un verdadera alternativa viable.
¿UN PACTO HACIA LA SEXTA?
Aunque para los venezolanos no sea el mejor escenario, ni la mejor noticia, es importante entender que ambos discursos que se nos plantean son excluyentes. El gobierno no quiere ceder espacio, sino más bien conquistarlos. No en vano, piezas claves han sido relanzadas para gobernaciones en Zulia, Carabobo, Miranda, Nueva Esparta, entre otros, para consolidar el modelo socialista. Excluyen a quienes no los apoyan y ahora sin que sea una iniciativa oficial aparece esto: http://majunchesploteados.blogsite.org/ En lo personal me ha sido imposible ser escuchado y eso que no me considero opositor sino un venezolano que cree y quiere trabajar por su país. Hay quien considera que la alternativa que surge ahora tiene un dejo burgués y aunque renovada y rejuvenecida representa un modelo también anticuado. Por ello, a los venezolanos quizás les gustaría ver a algún líder light que emerja irreverente entre uno y otro y que además proponga que su gabinete estará compuesto por esas dos partes ahora antagonistas. Es decir, un gobierno liderado por algún "constituyentista" que declare que su ministro de interiores será un chavista y el o la de defensa un opositor, o viceversa, y que el de relaciones exteriores y el o la de la cartera de planificación sean de corrientes vanguardistas, empíricas, protagónicas y comprometidas con que el país avance hacia un estadio de reconocimiento que permita consolidar a Venezuela como un país de avanzada y no de eterna lucha entre un modelo u otro. ¿Utopía? ¡Soñar es el primer paso! Un escenario así tendría a beneficiar al gobierno y fomentaría la transición. No obstante el panorama es otro. Si las elecciones fuesen hoy Venezuela parece necesitar un poco más de revolución.
En cualquier caso, sea cual sea el escenario el norte del sur fue, ha sido, es y seguirá despertando interés global.
3 comentarios:
No sentirse representado en una supuesta democracia representativa es una pesadez. La última vez que la pluralidad electoral fue posible en Venezuela fue en 1998. ¿Recuerdas? Nosotros, en aquel entonces estudiantes ucevistas, nos sentábamos en unos bancos de concreto - puestos bajo un árbol por nosotros mismos, muy arbitrariamente - a discutir sobre unos tales Chavez, Salas-Romer, Velásquez, una tal Sáez... etc. En aquel momento la elección electoral era como un concurso de belleza: primero un desfile y luego una elección. Cada candidato podía llevar su barra propia, las fulanas "maquinarias" políticas. Nadie estaba totalmente representado y al mismo tiempo nadie estaba totalmente sin voz (en aquel momento, Velásquez representaba a los sin-voz mucho más que Chavez, ¿recuerdas?) En fin, buenos tiempos: nadie hablaba de la necesidad de la pluralidad de voces, se daba por sentado.
Ahora el juego ha cambiado. Del desfile hemos pasado al Tenis. Un peloteo entre dos. Democrático sigue siendo, pero ya no representativo. Ahora es un "o corres o te encaramas". Y para bien o para mal, es lo que hay. La inercia nos ha traído hasta aquí, hasta la elección del menos malo.
De la dualidad, dice el refrán que es mejor malo conocido que bueno por conocer, pero es una actitud demasiado sumisa para mi gusto. Es como tener una mascota que compraste y a la que quieres mucho, pero que te muerde a ti y los que te visitan. Como "Campeón", el bóxer de Gustavo, ¿te acuerdas? Terminó sacrificado.
Yo también quiero construir contigo una Venezuela Trilocular. La añoro y la creo necesaria para un verdadero progreso nacional (y nuestroamericano!). Pero el día no es hoy. El año no éste. El perro que está en casa un día protege lo tuyo y te da cariño, y otro día muerde a propios y a extraños.
Hay que decidir qué hacer con él, si se queda o se va.
Rapha, gracias por tu comentario. Lo único que discutiría es aquello de que "la última vez que la pluralidad electoral fue posible en Venezuela fue en 1998". En los setenta, ochenta y noventa tampoco había pluralidad, porque los partidos representaban corrientes moderadas y el extremo comunista fue siempre combatido. Eso es algo que alimenta a la revolución, esa reivindicación y todos los ideales que la sostienen. Lo que si coincido es que en el 98 empezó un cambio que ha generado todo esto que tenemos. ¿Para bien, para mal? Yo no me atrevo todavía a elucubrar.
Insisto en que la salida no es ni lo uno ni lo otro sino los dos juntos (nada de todo lo contrario). Creo que lo que viene es integración, unión, reconocimiento; de ahí la pifia.
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