Su nombre puede ser Enric, Francisco, Carlos. El de ella Alexandra, Dundy, Dayessi. Lo importante es que entre ellos siempre hay algo claro: las mutuas ganas de sacarse el queso. Así lo evidencian sus mensajes. Él, como cualquier hombre, intenta. Ella, de forma dual, no aclara, no responde, pero no cancela sus esperanzas aunque esté acompañada, comprometida o casada. Deja ver que el idiota que esté a su lado debe aceptar su descaro ya que si reclama, se enfada o cela ella le quita la razón, desconoce, alega, justifica y hasta lo califica de loco sin que nadie le aconseje.
Yo hablé con el supuesto "idiota" y piensa que la confianza es una cosa que se construye cuando existe la disposición, las ganas de querer construir vida común y la franqueza de evidenciar que, pese a lo caminado, la prioridad es (debe ser) una sola y sin matices. De ahí su caos cotidiano, la intolerancia y la solidez de su inseguridad y desconfianza que no cesa de sembrarse.
Ahora se encuentra ante un escenario insano que no puede ser más que el producto de los malos manejos ¿femeninos?. No obstante en una de esas me dijo: "¿cómo hago para no darme cuenta?" entre lágrimas. Ciertamente su ignominia no es causada por él... su deseo de retaliación sí aunque prefiere autoflagelarse antes de asumir una catástrofe.
Me contaba que ayer se evidenció de nuevo aunque ella no haya respondido. El de aquel fue el único en leer. Esta mañana se disfrazó de ama de casa, pero vuelve el dilema, el encasillamiento y la certeza al no querer aceptar lo turbio. Hace un instante quien escribe esto volvió a hablar con él. Sabe mejor que nadie lo que está sintiendo, no confía en ella por razones evidentes y está convencido que de volver a la "normalidad" de antes volverían las echadas de menos, el envío de besos "con todo el amor del mundo" y las invitaciones para que se acerque el otro a Bulgaria a trabajar, pero sin trabajo. Volver o no a sus andanzas es cuestión de decisión, aceptar también. A él le cuesta demasiado entender que su chantaje le obliga a aceptar y cambiar su perspectiva pese a que siempre tarde o temprano vuelva arrepentida a divulgar intimidades y difamaciones con aquella otra mujer que tanto daño ha hecho, o con cualquier común que le ofrezca diversión sin perspectivas (bueno eso cree el "idiota"). Ella en todo este tiempo nada le ha contado a ellos y los mantiene en stand-by tal cual como aliviaderos eventuales.
Este no es más que un registro de su sufrimiento que yo escribo solidario. Lo que está a la vista no necesita anteojos. Sin embargo la confusión mella, la soledad mata y nada se hace para cortar por la cabeza lo maligno. Soñar es el primer paso, querer el segundo.
Yo hablé con el supuesto "idiota" y piensa que la confianza es una cosa que se construye cuando existe la disposición, las ganas de querer construir vida común y la franqueza de evidenciar que, pese a lo caminado, la prioridad es (debe ser) una sola y sin matices. De ahí su caos cotidiano, la intolerancia y la solidez de su inseguridad y desconfianza que no cesa de sembrarse.
Ahora se encuentra ante un escenario insano que no puede ser más que el producto de los malos manejos ¿femeninos?. No obstante en una de esas me dijo: "¿cómo hago para no darme cuenta?" entre lágrimas. Ciertamente su ignominia no es causada por él... su deseo de retaliación sí aunque prefiere autoflagelarse antes de asumir una catástrofe.
Me contaba que ayer se evidenció de nuevo aunque ella no haya respondido. El de aquel fue el único en leer. Esta mañana se disfrazó de ama de casa, pero vuelve el dilema, el encasillamiento y la certeza al no querer aceptar lo turbio. Hace un instante quien escribe esto volvió a hablar con él. Sabe mejor que nadie lo que está sintiendo, no confía en ella por razones evidentes y está convencido que de volver a la "normalidad" de antes volverían las echadas de menos, el envío de besos "con todo el amor del mundo" y las invitaciones para que se acerque el otro a Bulgaria a trabajar, pero sin trabajo. Volver o no a sus andanzas es cuestión de decisión, aceptar también. A él le cuesta demasiado entender que su chantaje le obliga a aceptar y cambiar su perspectiva pese a que siempre tarde o temprano vuelva arrepentida a divulgar intimidades y difamaciones con aquella otra mujer que tanto daño ha hecho, o con cualquier común que le ofrezca diversión sin perspectivas (bueno eso cree el "idiota"). Ella en todo este tiempo nada le ha contado a ellos y los mantiene en stand-by tal cual como aliviaderos eventuales.
Este no es más que un registro de su sufrimiento que yo escribo solidario. Lo que está a la vista no necesita anteojos. Sin embargo la confusión mella, la soledad mata y nada se hace para cortar por la cabeza lo maligno. Soñar es el primer paso, querer el segundo.


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