Como todo en esta vida, hay de todo para todos. Al hablar, como al escribir, para unos resulta más fácil producir activamente ese discurso. Cuando se trata de hacerlo dentro de un contexto, un público y bajo unas normas y códigos pre establecidos la imperiosa adecuación complica y hace más difícil tal creación.
En agosto es quizás buen tiempo para escribir. Sintetizar en uno, dos, tres o cuatro artículos de investigación (papers) los avances alcanzados tras los estudios en filología hispánica es una estrategia. La semana activa empezó ayer y precisamente por reflexionar en torno a la creación de los argumentos, de ideas principales sólidas y concisas, surgen trincheras donde se distrae el pensamiento; para muestra un botón: este texto.
Hay también en esto un dejo de reflexión tras la necesidad de adaptar el discurso a otro discurso (el académico) (Foucault) que no sólo fija la forma, el tamaño de la tipografía, los estilos de presentación, de citas, de referencias, etc. sino también la autocensura disfrazada de cautela y falsa moldestia en paradoja con las ansias de calar, incidir, formar parte que fuerza el proceso mismo de creación...
Podrían decirse mil cosas.
Si la idea es concretar, el foco es poner puntos finales para poder dar turno a la espera y ver la publicación al cabo de al menos un año, en el escenario favorable... sobre la escritura académica.
Si la idea es concretar, el foco es poner puntos finales para poder dar turno a la espera y ver la publicación al cabo de al menos un año, en el escenario favorable... sobre la escritura académica.
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