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domingo, 9 de febrero de 2014

Para el seminario: "métodos de investigación"

¿Podría ser esto una hipótesis? Por un lado se establecen preguntas ante un planteamiento/circunstancia con pretensiones de resolverlas y/o aportar en ese sentido.

"El español, la lengua que usamos para establecer este intercambio, está en efervescencia. Su presencia global en el mundo está asegurada, con sus más de 520 millones de hablantes. La extensión del imperio castellano, consolidada desde 1492 pero “mundializada” a partir del siglo XVI, generó que los dominios “españoles” fueran tan amplios que en sus laderas nunca se ocultase el sol; cuando no era de día en Filipinas, lo era en Europa y si no, en América. Esa lengua embarcada extramuros para conquistar fe y riquezas jamás fue, después de ser exportada, la misma. Andrés Bello, en su Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos (s.XIX), alertaba sobre la influencia de las lenguas indoamericanas, y más tarde también sobre las africanas, en el castellano de entonces. Las sociedades hispanoamericanas se construyeron sobre estructuras sociales, institucionales, y también sobre valores culturales y religiosos de corte predominantemente europeo, todo ello plasmado en lengua española. Luego, el desarrollo de las incipientes ciudades hispanoamericanas fue desigual y distinta la asimilación de la lengua y la evolución de esta. Con la llegada del proceso emancipador y la consolidación de las repúblicas independientes americanas, sus líderes asumieron la lengua española como su vehículo de comunicación. El castellano fue asumido como lengua propia y en esa lengua también fueron redactados y fijados los documentos que dieron creación a ese nuevo estatus social, al tiempo que se le daba, de algún modo, continuidad al modelo hispano europeo en América; en relación con ello, es un hecho significativo que las declaraciones independentistas fueran realizadas durante el vacío de poder generado tras la invasión francesa de España. Con el  transcurrir de poco más de dos siglos se ha gestado esa civilización hispanoparlante que hoy se presenta con una  “lengua común”, pese a que se reconozca esta lengua como polimórfica, mestiza y multiexpresiva; sea como sea, es una lengua  “unida en la diversidad” (como reza el lema que recientemente ha acuñado la RAE).

Este trabajo busca profundizar en este último punto para analizar cómo ha sido el proceso de creación de esa lengua común que presenta a los hispanoparlantes como una comunidad unida en la diversidad, investigando cuáles son las consecuencias políticas, sociales, económicas, culturales, históricas, etc., de dicho proceso. A mitad del siglo XX se crea la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que, junto con la RAE, congrega a una veintena de academias hispanoamericanas, de Filipinas y Estados Unidos. En el marco de este estudio nos preguntamos: ¿Ejerce España hegemonía en este tema? ¿Cuál ha sido el procedimiento jurídico y político que ha legitimado esa idea de unidad internacional a través de la lengua? ¿Qué instrumentos administran esa acción? ¿Cómo se ha consolidado el consenso que sostiene ese discurso de unidad en la lengua?

Es un tema amplio, de interés perenne, con el que no sólo se relacionan  muchas implicaciones históricas que tocan las relaciones internacionales: política exterior, sino que incluso está vinculado a unas particulares construcciones discursivas e ideológicas, que tienen que ver con conceptos tales como ‘hispanismo’ ‘latinoamericanismo’, ‘iberoamericanismo’, ‘panamericanismo’ o ‘panhispanismo’. A la luz de todos estos constructos e ideas, imaginarios, abordamos este trabajo, que lleva por título ASALE: la legitimación de la lengua panhispánica".

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