Antier fue un
día cojonudo, energéticamente hablando. La coincidencia del doce en el día, mes y año junto a lo que se ha
creado por el freaky Maya del fin del mundo que se espera la semana que viene a través de un evento
extraordinario ha hecho internalizar que lo mínimo que cada quien debe hacer es moverse, mudarse, cambiar. Por tratarse de un fin, una interrupción, un cambio, o el inicio de otro ciclo, conviene reflexionar en torno al despelote generado por el acabóse que se espera para el 21 de diciembre.
(Por tratarse de tiempos se utilizará la nomenclatura AD y DC para diferenciar la cuenta de los años).
(Por tratarse de tiempos se utilizará la nomenclatura AD y DC para diferenciar la cuenta de los años).
Se sabe que el
calendario Maya acaba el 21 de diciembre de 2012, según esta numeración. Resulta
que dicho calendario concibe un gran ciclo de un millón ochocientos setecientos
y dos mil días. Así, el ciclo que termina el próximo viernes empezó por el 3113
AC. Lo interesante de estos números es que representan una especie de totalidad
histórica que aglutina sintéticamente lo que conocemos de nuestra civilización.
Se puede llegar a afirmar entonces que el calendario Maya marca el fin del
materialismo histórico y el comienzo de un período que proponen llamar la
PostHistoria.
Los argumentos
que se divulgan en estos días resultan interesantes. Considerando que el Gran
Ciclo del calendario Maya de 5125, su inicio coincide con el surgimiento de la
cultura egipcia (primera dinastía) por allá por el 3100 AC. Ese ciclo de 5125
años es visto como “un fractal de calibración del tiempo cósmico perfecto”* calibrado
por dos indicadores claves, el 13 y el 20 y sus correspondientes 260
permutaciones. Así los 1.872.000 días están divididos en trece sub ciclos
llamados baktun de 144 mil días. A su vez cada baktun se divide en 20 katunes
de siete mil doscientos días. Esa división del calendario Maya dice que el 21 acaban
los días del treceavo baktun. Además de la coincidencia del inicio del Gran
Ciclo con la instalación de la dinastía en el Nilo, cabe destacar que éste último baktun empezó
el año 1618; precisamente fecha que coincide con la creación del reloj
mecánico, que precisamente creó el espacio para concebir la automatización que fue imprescindible para desarrollar la revolución científico-industrial que ha
modelado el entorno social y el modus vivendi.
Por otro lado, en la Biblia,
el libro 27 del Apocalipsis coincide en el uso del número 144 mil cuando cita en
el 7:4: “Luego escuche el número de esos que fueron sellados: 144.000 de todas
las tribus de Israel…” o en 14:1: “Luego mire y allí ante mí estaba el Ciervo
parado en el Monte Zion, y con él 144.000 quienes tenían su nombre y el de su
padre escrito en sus frentes” o incluso en el 14:3-4: “Y cantaron una nueva
canción… y nadie pudo oír la canción excepto los 144.000 que habían sido
redimidos de la tierra”. Como canta el Puma, José Luis Rodríguez: "Agárrense de las manos..."
La única
pretensión con este texto es reflexionar en torno a eso que han llamado el fin de mundo, su fundamento y qué es lo que se ha leído que ha tenido mejor aceptacion. De esa manera al organizar lo que se dicho, lo divulgado públicamente que corre por internet aceleradamente aquí esta una parte y chueca interpretación de esa amplia profecía Maya que ha sido decodificada a partir de un
texto encontrado en una tumba profanada en Palenque de un sabio llamado Pacal Votan que
vivió simultáneamente al profeta Mahoma (…) Entonces el ciclo de vida, decían, era
de 52 años. Hay muchos más detalles y números en este asunto que precisan tiempo,
verificación y dedicación. Por ahora aconsejan asumir que entre otras cosas el cambio que se avecina implica equilibrar la existencia con los ciclos naturales, existenciales. De ahí
que todo el discurso vinculado al progreso y el confort eventualmente resultan
cuestionados. ¿Noosfera?
Lo único
constante es el cambio. Amén a l@s buen@s
entendid@s.
FUENTES: *Xochipilli / NASA / Wikipedia
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