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miércoles, 14 de mayo de 2014

Realidades, Intereses y Chantajes o La Realidad de la Guerra

Como siempre la gente se deja llevar por lo que ve y oye en los medios de comunicación e ingenuos vociferan, deliberan y hasta toman decisiones creyendo que la razón tiene un solo teñido.

Semanas atrás empezaron a hacer bulla las cadenas de noticias cuando Rusia decidió actuar en relación a Crimea. Aspavientos estériles y no hubo mucho que hacer. Parece que ni a la OTAN, ni a la Unión Europea ni a EE.UU., ni a China, ni a Irán, les conviene hacer mucho alboroto. 

Las sanciones con que se amenaza traen consigo el debilitamiento del polo fuerte europeo; Alemania vería una redución del PIB en un punto impidiéndoles en tal caso cumplir su meta de crecimiento. Desde Bruselas alertan por el posible incremento en el combustible y el consecuente aumento de los precios al consumo. 

Entre el orgullo de aplicar la norma según lo que entienden que han acordado y la necesidad y la realidad de ver que el crecimiento, el empleo, la merma de los ingresos fiscales y el incremento de la deuda no se produzca, se debate la decisión de aplicar medidas disciplinarias o no.

Quizás estamos por presenciar una pantomima de sanciones. 

El fantasma de la post post guerra fría (así con dos post) no descansa. La realidad de la dependencia de Alemania al combustible ruso es clave. Se dice que el 35% del petróleo consumido en Alemania es ruso; más del 40% del gas y en cobre existe un seudo monopolio ruso con más del 90% del mercado alemán. Por otro lado, el vínculo (sentir) pro ruso de los países del Este quienes mantienen buenas relaciones y proyectos (oleoducto del mar negro, por ejemplo) en caso de incrementar la cooperación con Moscú implicaría una merma de las exportaciones alemanas que ocasionaría más ajustes, apretando las tuercas a un proceso que luce como de control a la hegemonía alemana.

Así parece que se gestan muchas cosas. Sabios han dicho que no hay amistad sino intereses. Como siempre, ayudar a unos es desmejorar a otros.

¿Entendemos la Rusia del siglo XXI?

"Cuando salté de Australia a Bulgaria, pensaba que Rusia podría ser un destino. Incluso cuando me invitaron me pareció una señal, pero después me di cuenta de que el valor de la palabra y la práctica social en los pueblos eslavos para con mi yo extranjero, era extremadamente distinta a la de los pueblos latinos, tuve que tomar medidas drásticas que no estaban en los planes y casi que huir...", se escuchaba en un pasillo.

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