La profesora Susana Azpiazu Torres estuvo hablando respecto a cómo y de dónde sacar la
información sobre la lengua para hacer un trabajo de investigación científico.
Una forma es aquella que presenta carácter más introspectivo,
más de laboratorio. Otra, más empírica, y busca datos del habla real. En pro del objetivo se plantean algunas cuestiones para idear y diseñar un
método de recogida de datos.
Cuando se quiere
investigar en cualquier cuestión de morfosintaxis, análisis del discurso, y
cualquier cosa relacionada con la lengua es clave saber de dónde sacar el
material, los datos lingüísticos, etc. Ese punto de partida puede responderse
desde dos perspectivas:
- Como el lingüista es un hablante de la lengua, tiene intuiciones y son esas intuiciones las únicas validad. En sintaxis esto se ha hecho mucho, el reconocimiento de siglos eclosiona en el siglo XX, pero no tiene una aplicación real, es una disciplina bastante abstracto. De ahí se consideró que se podía acceder mediante la mera abstracción.
- La observación de los fenómenos lingüísticos como está sucediendo: se usan textos escritos, autoridades, escritores (así ha sido siempre) ahora más surge el foco en los medios de comunicación, pero también en emisiones orales y diversidad de habla.
La respuesta sobre el
método va a depender de qué es lo que se estudiará: lingüística teórica o cómo
se está usando la lengua. Si se
considera que la lengua es difícilmente tipificable (taxo) habrá que
reflexionar más en la segunda forma que en la primera.
La lengua no es un objeto
de estudio como cualquier otro, es un objeto que por un lado existe y se puede
analizar medianamente, pero por otro lado es personal; cada quien tiene su
lengua y crea y responde a su experiencia vital, ideología, conocimiento de
otras lenguas, religión, modos familiares, y es intransferible. Es un objeto
que además de poder ser objetivo es también muy subjetivo.
El
método introspectivo o “Lingüística de laboratorio”
es que se empleo en los períodos científicos en los que se le da primacía a la
razón sobre la observación empírica (ejemplo: La Ilustración). No es nuevo
utilizar la razón para acceder a los fenómenos de lengua. En el siglo XIX no se
hace mucho caso sino que se trata de que todo esté testificado y en el siglo XX
resurgió mucho. En lo que va del XXI parece bajar un poco el racionalismo en la
lingüística.
En épocas más recientes
es Saussure. Pese a que era positivista y había hecho análisis empírico de
lenguas, pero en un momento de su vida decide que eso de alguna forma no es una ciencia y para lograr una ciencia debe despojarse de todo empirismo y ser una
ciencia más abstracta. Saussure tampoco desarrolló sus ideas sino que fueron
sus clases y los alumnos escribieron ese libro que podría expresar cuestiones
mal formuladas e incongruentes. Quien sí desarrollo las ideas de forma más
formalista y consistente fue Hjelmslev de forma más estructuralista y decide de
categorías teóricas de la lengua. Después está Chomsky que continúa esta
corriente introspectiva. No se caracteriza por promover el estudio empírico,
sino el aspecto mentalístico de la lengua que puede reconstruirse casi de forma
en que lo haría un matemático.
Saussure en Course de Linguistique Générale en 1916
propone la disciplina del lenguaje humano. No es el primero, pero de algún modo
es la referencia porque define claramente lo que tiene que ser el objeto de la
Lingüística que se caracteriza en oposición a la parole. La langue sucede
en los cerebros de las personas. No le interesa el sonido le interesa el
fonema, lo abstracto, lo que la lengua tiene de social, de colectivo, de forma
que pueda ser algo estudiable. Langue:
lo social, colectivo, que está en el cerebro de los hablantes, eso es lo
esencial. Saussure busca hacer un estudio que pueda aplicarse a todos los seres
que hablan. Se centra en lo núcleo que es para todos iguales y ese constructo
es una suposición. Esas decisiones afectan el enfoque metodológico. Saussure
decide lo que él cree que es común.
La visión de Saussure
es muy reduccionista. La parole es lo
individual, lo que se realiza en cada acto comunicativo, lo accidental. Es lo que no es común y que
Saussure excluye. “Si pudiéramosabarcar la suma de las imágenes verbales
almacenadas en todos los individuos, entonces toparíamos con el lazo social que
constituye la lengua. Es un tesoro depositado por la práctica del habla
en los sujetos que pertenecen a una misma comunidad, un sistema gramatical virtualmente
existe en cada cerebro, o, más exactamente, en los cerebros de un conjunto de
individuos, pues la lengua no está completa en ninguno, no existe perfectamente
más que en la masa” Esa idea de que está en el cerebro, incluso el fonema,
es lo que subyace en la posición actual ya aceptada de que el sonido está en el
cerebro. No obstante es polémica la posición de que la lengua no es poseída y
no está en ninguno sino que es común. Pero ese es harina de otro costal.
Chomsky habla de un
hablante oyente ideal, que está en el mundo de lo virtual, no es, ese hablante
ideal, una realidad, porque nadie sabe la lengua perfectamente y el aprendizaje
y los hábitos lingüísticos están en constante modificación. En Syntactic Structures (1957) y particularmente
en Aspects of the Theory of Syntax
(1965) cita “lo que concierne primariamente a la teoría lingüística es un hablante-oyente
ideal en una comunidad lingüística del homogénea,
que sabe su lengua perfectamente y al que no afectan condiciones sin valor
gramatical, como son limitaciones de memoria, distracciones, cambio del centro
de atención e interés y errores (característicos o fortuitos) al aplicar su
conocimiento de la lengua al uso oral. Esta me parece que ha sido la posición
de los fundadores de la lingüística general moderna”.
“Para el lingüista,
como para el niño que está aprendiendo la lengua, el problema es determinar con
los datos del uso el sistema de reglas subyacente que el hablante-oyente
domina y del que se vale la actuación concreta. De ahí que, en sentido técnico,
la teoría lingüística sea mentalística, ya que trata de descubrir una realidad
mental subyacente en la conducta concreta. El uso observado de la lengua
o las hipotetizadas disposiciones para responder los hábitos y demás pueden
brindar datos respecto a la naturaleza de esta realidad mental, pero desde
luego no pueden constituir el verdadero objeto de la lingüística si esta ha de
ser una disciplina seria (…) Una gramática de una lengua pretende ser una
descripción de la competencia intrínseca del hablante-oyente ideal”
“Es obvio que cada
hablante de una lengua ha llegado a interiorizar y dominar una gramática
generativa que expresa su conocimiento de la lengua. Esto no quiere decir
que tenga consciencia de las reglas de la gramática, ni siquiera que pueda
llegar a tener consciencia de ellas, ni que sus asertos sobre su conocimiento
intuitivo de la lengua hayan de ser exactos” Cada ser humano tiene la capacidad
de hacer su propia gramática. Un hablante común no hace a conciencia uso de
esos elementos (verbo, pronombre, sustantivo, etc.). Ahora bien al poder
acceder a la gramática por intuición, pues cualquiera no es lingüista. Para
llegar a ese conocimiento hay que ser un hablante “especial”, con conocimientos
o dotes de observación trabajados y especiales: un lingüista. No obstante lo
que dice Chomsky no es absoluto, porque los hablantes sí hacen reflexiones al
hablar y la “hipercorrección” evidencia que el conocimiento está ahí.
Las discusiones generativistas
son bastante contra intuitivas. La formalización que se hace está muy alejada y
justifica, de alguna manera, la actividad lingüística. Las intuiciones esconden
información sobre la lengua más valiosa de difícil acceso y requieren un nivel
de preparación no solo mental sino conocer el metalenguaje y entrar en esa
jerga. En gran medida el declive del generativismo es que ofrecen conclusiones
muy complejas mediante procedimientos mentales muy complicados al igual que
otros que concluyen con métodos más sencillos.
Las cosas que no se
dicen pero que sería posible serían tan válidas para describir la lengua como
lo que se usa. Esas famosas frases con el asterisco expresan cuestiones que
aunque no se escuchen nunca, igual sirven para explicar lo que no se hace
nunca. Las cosas que no suceden si son sistemáticas, pero las que suceden puede
que no lo sean. Lo inexistente o
agramatical es tan valioso para la descripción gramatical y ayudan a explicar lo
que pasa y explican.
Laboy (1972) se ocupa
de la otra rama, quienes observan y especulan sobre lo que pasa en la lengua.
Dice que el planteamiento de Chomsky se basa en estas dos premisas: la homogeneidad que es la estructura de la
lengua uniforme por ser un aspecto mental para todos y la accesibilidad que es que los hablantes de la lengua tienen
intuiciones sobre ella que bastan para describirla.
Como es imposible tener
una visión absoluta de todos los actos de habla desde el punto de vista del
método introspectivo es ventajoso en tanto y cuando no se pierde tiempo
buscando material, todo se encuentra en la literatura secundaria (los ejemplos
se traspasan de obra en obra) y en la propia reflexión lingüística. Hay que
leer mucho y reflexionar pero no hace falta salir a la calle. Según Labov, las
desventajas se centran en que los juicios que hacen los propios lingüistas se
arroga el papel de hablante-oyente ideal y él no duda, porque se supone que ese
analista lingüista es el experto y como seres humanos interpretan de una manera
pero no tiene por qué ser así. La “aceptabilidad” es un criterio en parte
subjetivo, sometido al idiolecto del lingüista, que a veces fuerza sus límites
porque es dudoso que se cumplan las dos asunciones de homogeneidad y
accesibilidad.
El generativismo
inicial de los aspectos profundos y superficiales ha evolucionado mucho y el
actual mantiene unas características pero los métodos son modernos.
El
método empírico es el único método viable en los
estudios diacrónicos que se inicia en el s XIX se tiene en claro que la única
manera es enfocarse en los textos y esa tradición, aunque medio revertida, se
mantiene. Las manifestaciones orales corroboran lo que sucedió en el pasado. No
podemos “intuir” cómo fue el pasado, solo descubrirlo o reconstruirlo. Este
método tiene más relación con el estudio de las fuentes que aporta la filología
tradicional.
Hay algunos excesos.
Bloomfield, estructuralista de los años 20’s, no hay valor en los datos por sí
mismo, lo único que importaba era el dato y las conclusiones no se sacaban. De
hecho esta posición hizo que emergiera la posición generativista descrita antes
y posterior a esta posiciones extrema que no analiza sino que presentaba lista
de palabras de lenguas amerindias que no tenían escritura. Eso de algún modo lo
justifica. Bloomfield era anti mentalista que la lengua se puede estudiar sin
significado, que la lingüística debe estudiar la forma. Es una posición
cognitivista. Uno emite sonidos y eso provoca reacciones y en esas reacciones
es donde yace el significado de la lengua. La niña hace un movimiento con la
boca y el niño va y hace eso, decodifica esos sonidos y actúa (y le trae la
manzana a la niña). La idea es que solo se puede estudiar lo que se ve y la
reacción es el modo de saberlo. El concepto de morfema es de Bloomfield, porque es lo que se ve.
Coseriu decía que la
lengua tenía esos tres niveles: sistema, norma o habla. El sistema es lo que
dice si algo es posible o no en la lengua, pero dentro de lo posible, los
hablantes establecen una normas, normalmente usan unas cosas sí y otras no.
Aquello del laismo el leismo entrarían dentro del sistema. Correcto e
incorrecto e una decisión, a veces hasta subjetiva. Dentro de todas las
posibilidades de estudiar la lengua, la norma de Coseriu tiene que ver no con regla
sino con normalidad, es quizá un concepto estadístico de frecuencia. El sistema
es posible o no posible, la norma el uso más frecuente y el habla el
individual.
Saussure hablo de lengua y parole (Chomsky de alguna manera sigue eso con competencia
y ...) y Coseriu introduce el término norma en
el medio. De ahí que sea importante. Es colectivo pero es real porque lo hacen
muchos hablantes. De ahí que llena esa brecha saussuriana. Ese concepto tiene
que ver con lo prescriptivo porque se supone que se basa en lo normal
coseriano. La aspiración es que la norma coincida con lo normal.
Una de las decisiones
es si se hará un corpus, si se va a considerar factores sociales y demográficos
así como qué se considerará si habrá dos normas o uno correcto y otro
incorrecto, la cuantificación, clasificarlos, etc.
Los tipos de fuentes en
el método empírico son básicamente dos:
- corpus (generales o específicos) de lengua (orales o escritos). Al final la clasificación es inicial, pero la utilidad es transversal.
o
CREA
o
CORDE
o
Archivo Gramatical de la Lengua Española
Salvador Fernández (Gramática de los años cincuenta muy empírica y se
digitalizaron) Está dividido en categorías y subsecciones.
o
Corpus orales
§ (UAB Joaquim)§ ValEsCo
(Español Coloquial de la Universidad de Valencia)
§ C-Or-DIAL
(para clases E/LE)
§ Macrocorpus
de la Norma Lingüística Culta de las Principales Ciudades del Mundo Hispánico
(MC-NLCH) Compila entrevistas dirigidas a hablantes cultos. El estudio se sigue
haciendo. Es un corpus hecho de corpus donde se representan las tres
generaciones. No hay un enlace a internet, pero está disponible en la Biblioteca
de la Facultad de Filología de la USAL. Es un proyecto dirigido Humberto López
Morales. Estuvo muy involucrado Sámper Padilla de la Universidad de Las Palmas.
La profesora Carmen Fernández Juncal coordinó la parte de Salamanca.
§ Corpus
escrito del Español L2 de la UAM (CEDEL2)
§ CORLEC
Corpus oral de referencia del español contemporáneo realizado en la UAM en
torno al V Centenario de 1492
- Encuestas, test
Las ventajas de este
método empírico es que a priori pareciese que es una fotografía, un registro
del uso de la lengua. El inconveniente es que si el corpus no es específico
cueste mucho hallar los ejemplos que se necesitan. Algunos fenómenos
morfosintácticos son muy específicos o poco frecuentes, pueden no estar
suficientemente representados en el corpus o ser muy difíciles de encontrar. No
hay expresiones agramaticales, solo “errores de norma”, es variación, no
errores. Ergo la idea es un corpus ad hoc.
Esa búsqueda de cosas
específicas favorece el uso de encuestas diseñadas concretamente y están
dirigidas a una muestra específica. La desventaja es que la respuesta no es
“normal”, sino filtrada por la pregunta, implica una reflexión sobre lo que el
hablante está haciendo, mientras que muchas veces lo importante e interesante
es la espontaneidad y no lo reflexivo que pudiera favorecer una respuesta más
modulada y menos natural. Se confirma la paradoja
del observador propuesta por Labov en cuanto a la actitud de los hablantes
frente a una grabadora o hablando tomando un café; en el momento que saben que
están siendo observados, pues controla más la producción.
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