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jueves, 13 de noviembre de 2014

Las fuentes de datos en sintaxis del español o sobre Saussure, Laboy, Chomsky y Coseriu

La profesora Susana Azpiazu Torres estuvo hablando respecto a cómo y de dónde sacar la información sobre la lengua para hacer un trabajo de investigación científico.

Una forma es aquella que presenta carácter más introspectivo, más de laboratorio. Otra, más empírica, y busca datos del habla real. En pro del objetivo se plantean algunas cuestiones para idear y diseñar un método de recogida de datos.

Cuando se quiere investigar en cualquier cuestión de morfosintaxis, análisis del discurso, y cualquier cosa relacionada con la lengua es clave saber de dónde sacar el material, los datos lingüísticos, etc. Ese punto de partida puede responderse desde dos perspectivas:

  1. Como el lingüista es un hablante de la lengua, tiene intuiciones y son esas intuiciones las únicas validad. En sintaxis esto se ha hecho mucho, el reconocimiento de siglos eclosiona en el siglo XX, pero no tiene una aplicación real, es una disciplina bastante abstracto. De ahí se consideró que se podía acceder mediante la mera abstracción.
  2. La observación de los fenómenos lingüísticos como está sucediendo: se usan textos escritos, autoridades, escritores (así ha sido siempre) ahora más surge el foco en los medios de comunicación, pero también en emisiones orales y diversidad de habla.

La respuesta sobre el método va a depender de qué es lo que se estudiará: lingüística teórica o cómo se está usando la lengua.  Si se considera que la lengua es difícilmente tipificable (taxo) habrá que reflexionar más en la segunda forma que en la primera.

La lengua no es un objeto de estudio como cualquier otro, es un objeto que por un lado existe y se puede analizar medianamente, pero por otro lado es personal; cada quien tiene su lengua y crea y responde a su experiencia vital, ideología, conocimiento de otras lenguas, religión, modos familiares, y es intransferible. Es un objeto que además de poder ser objetivo es también muy subjetivo.

El método introspectivo o “Lingüística de laboratorio” es que se empleo en los períodos científicos en los que se le da primacía a la razón sobre la observación empírica (ejemplo: La Ilustración). No es nuevo utilizar la razón para acceder a los fenómenos de lengua. En el siglo XIX no se hace mucho caso sino que se trata de que todo esté testificado y en el siglo XX resurgió mucho. En lo que va del XXI parece bajar un poco el racionalismo en la lingüística.

En épocas más recientes es Saussure. Pese a que era positivista y había hecho análisis empírico de lenguas, pero en un momento de su vida decide que eso de alguna forma no es una ciencia y para lograr una ciencia debe despojarse de todo empirismo y ser una ciencia más abstracta. Saussure tampoco desarrolló sus ideas sino que fueron sus clases y los alumnos escribieron ese libro que podría expresar cuestiones mal formuladas e incongruentes. Quien sí desarrollo las ideas de forma más formalista y consistente fue Hjelmslev de forma más estructuralista y decide de categorías teóricas de la lengua. Después está Chomsky que continúa esta corriente introspectiva. No se caracteriza por promover el estudio empírico, sino el aspecto mentalístico de la lengua que puede reconstruirse casi de forma en que lo haría un matemático.

Saussure en Course de Linguistique Générale en 1916 propone la disciplina del lenguaje humano. No es el primero, pero de algún modo es la referencia porque define claramente lo que tiene que ser el objeto de la Lingüística que se caracteriza en oposición a la parole. La langue sucede en los cerebros de las personas. No le interesa el sonido le interesa el fonema, lo abstracto, lo que la lengua tiene de social, de colectivo, de forma que pueda ser algo estudiable. Langue: lo social, colectivo, que está en el cerebro de los hablantes, eso es lo esencial. Saussure busca hacer un estudio que pueda aplicarse a todos los seres que hablan. Se centra en lo núcleo que es para todos iguales y ese constructo es una suposición. Esas decisiones afectan el enfoque metodológico. Saussure decide lo que él cree que es común.

La visión de Saussure es muy reduccionista. La parole es lo individual, lo que se realiza en cada acto comunicativo, lo accidental. Es lo que no es común y que Saussure excluye. “Si pudiéramosabarcar la suma de las imágenes verbales almacenadas en todos los individuos, entonces toparíamos con el lazo social que constituye la lengua. Es un tesoro depositado por la práctica del habla en los sujetos que pertenecen a una misma comunidad, un sistema gramatical virtualmente existe en cada cerebro, o, más exactamente, en los cerebros de un conjunto de individuos, pues la lengua no está completa en ninguno, no existe perfectamente más que en la masa” Esa idea de que está en el cerebro, incluso el fonema, es lo que subyace en la posición actual ya aceptada de que el sonido está en el cerebro. No obstante es polémica la posición de que la lengua no es poseída y no está en ninguno sino que es común. Pero ese es harina de otro costal.

Chomsky habla de un hablante oyente ideal, que está en el mundo de lo virtual, no es, ese hablante ideal, una realidad, porque nadie sabe la lengua perfectamente y el aprendizaje y los hábitos lingüísticos están en constante modificación. En Syntactic Structures (1957) y particularmente en Aspects of the Theory of Syntax (1965) cita “lo que concierne primariamente a la teoría lingüística es un hablante-oyente ideal en una comunidad lingüística del homogénea, que sabe su lengua perfectamente y al que no afectan condiciones sin valor gramatical, como son limitaciones de memoria, distracciones, cambio del centro de atención e interés y errores (característicos o fortuitos) al aplicar su conocimiento de la lengua al uso oral. Esta me parece que ha sido la posición de los fundadores de la lingüística general moderna”.

“Para el lingüista, como para el niño que está aprendiendo la lengua, el problema es determinar con los datos del uso el sistema de reglas subyacente que el hablante-oyente domina y del que se vale la actuación concreta. De ahí que, en sentido técnico, la teoría lingüística sea mentalística, ya que trata de descubrir una realidad mental subyacente en la conducta concreta. El uso observado de la lengua o las hipotetizadas disposiciones para responder los hábitos y demás pueden brindar datos respecto a la naturaleza de esta realidad mental, pero desde luego no pueden constituir el verdadero objeto de la lingüística si esta ha de ser una disciplina seria (…) Una gramática de una lengua pretende ser una descripción de la competencia intrínseca del hablante-oyente ideal”

“Es obvio que cada hablante de una lengua ha llegado a interiorizar y dominar una gramática generativa que expresa su conocimiento de la lengua. Esto no quiere decir que tenga consciencia de las reglas de la gramática, ni siquiera que pueda llegar a tener consciencia de ellas, ni que sus asertos sobre su conocimiento intuitivo de la lengua hayan de ser exactos” Cada ser humano tiene la capacidad de hacer su propia gramática. Un hablante común no hace a conciencia uso de esos elementos (verbo, pronombre, sustantivo, etc.). Ahora bien al poder acceder a la gramática por intuición, pues cualquiera no es lingüista. Para llegar a ese conocimiento hay que ser un hablante “especial”, con conocimientos o dotes de observación trabajados y especiales: un lingüista. No obstante lo que dice Chomsky no es absoluto, porque los hablantes sí hacen reflexiones al hablar y la “hipercorrección” evidencia que el conocimiento está ahí.

Las discusiones generativistas son bastante contra intuitivas. La formalización que se hace está muy alejada y justifica, de alguna manera, la actividad lingüística. Las intuiciones esconden información sobre la lengua más valiosa de difícil acceso y requieren un nivel de preparación no solo mental sino conocer el metalenguaje y entrar en esa jerga. En gran medida el declive del generativismo es que ofrecen conclusiones muy complejas mediante procedimientos mentales muy complicados al igual que otros que concluyen con métodos más sencillos.

Las cosas que no se dicen pero que sería posible serían tan válidas para describir la lengua como lo que se usa. Esas famosas frases con el asterisco expresan cuestiones que aunque no se escuchen nunca, igual sirven para explicar lo que no se hace nunca. Las cosas que no suceden si son sistemáticas, pero las que suceden puede que no lo sean.  Lo inexistente o agramatical es tan valioso para la descripción gramatical y ayudan a explicar lo que pasa y explican.

Laboy (1972) se ocupa de la otra rama, quienes observan y especulan sobre lo que pasa en la lengua. Dice que el planteamiento de Chomsky se basa en estas dos premisas: la homogeneidad que es la estructura de la lengua uniforme por ser un aspecto mental para todos y la accesibilidad que es que los hablantes de la lengua tienen intuiciones sobre ella que bastan para describirla.

Como es imposible tener una visión absoluta de todos los actos de habla desde el punto de vista del método introspectivo es ventajoso en tanto y cuando no se pierde tiempo buscando material, todo se encuentra en la literatura secundaria (los ejemplos se traspasan de obra en obra) y en la propia reflexión lingüística. Hay que leer mucho y reflexionar pero no hace falta salir a la calle. Según Labov, las desventajas se centran en que los juicios que hacen los propios lingüistas se arroga el papel de hablante-oyente ideal y él no duda, porque se supone que ese analista lingüista es el experto y como seres humanos interpretan de una manera pero no tiene por qué ser así. La “aceptabilidad” es un criterio en parte subjetivo, sometido al idiolecto del lingüista, que a veces fuerza sus límites porque es dudoso que se cumplan las dos asunciones de homogeneidad y accesibilidad.

El generativismo inicial de los aspectos profundos y superficiales ha evolucionado mucho y el actual mantiene unas características pero los métodos son modernos.

El método empírico es el único método viable en los estudios diacrónicos que se inicia en el s XIX se tiene en claro que la única manera es enfocarse en los textos y esa tradición, aunque medio revertida, se mantiene. Las manifestaciones orales corroboran lo que sucedió en el pasado. No podemos “intuir” cómo fue el pasado, solo descubrirlo o reconstruirlo. Este método tiene más relación con el estudio de las fuentes que aporta la filología tradicional.

Hay algunos excesos. Bloomfield, estructuralista de los años 20’s, no hay valor en los datos por sí mismo, lo único que importaba era el dato y las conclusiones no se sacaban. De hecho esta posición hizo que emergiera la posición generativista descrita antes y posterior a esta posiciones extrema que no analiza sino que presentaba lista de palabras de lenguas amerindias que no tenían escritura. Eso de algún modo lo justifica. Bloomfield era anti mentalista que la lengua se puede estudiar sin significado, que la lingüística debe estudiar la forma. Es una posición cognitivista. Uno emite sonidos y eso provoca reacciones y en esas reacciones es donde yace el significado de la lengua. La niña hace un movimiento con la boca y el niño va y hace eso, decodifica esos sonidos y actúa (y le trae la manzana a la niña). La idea es que solo se puede estudiar lo que se ve y la reacción es el modo de saberlo. El concepto de morfema es de Bloomfield, porque es lo que se ve.

Coseriu decía que la lengua tenía esos tres niveles: sistema, norma o habla. El sistema es lo que dice si algo es posible o no en la lengua, pero dentro de lo posible, los hablantes establecen una normas, normalmente usan unas cosas sí y otras no. Aquello del laismo el leismo entrarían dentro del sistema. Correcto e incorrecto e una decisión, a veces hasta subjetiva. Dentro de todas las posibilidades de estudiar la lengua, la norma de Coseriu tiene que ver no con regla sino con normalidad, es quizá un concepto estadístico de frecuencia. El sistema es posible o no posible, la norma el uso más frecuente y el habla el individual.

Saussure hablo de lengua y parole (Chomsky de alguna manera sigue eso con competencia y ...) y Coseriu introduce el término norma en el medio. De ahí que sea importante. Es colectivo pero es real porque lo hacen muchos hablantes. De ahí que llena esa brecha saussuriana. Ese concepto tiene que ver con lo prescriptivo porque se supone que se basa en lo normal coseriano. La aspiración es que la norma coincida con lo normal.
Una de las decisiones es si se hará un corpus, si se va a considerar factores sociales y demográficos así como qué se considerará si habrá dos normas o uno correcto y otro incorrecto, la cuantificación, clasificarlos, etc.

Los tipos de fuentes en el método empírico son básicamente dos: 

  • corpus (generales o específicos) de lengua (orales o escritos). Al final la clasificación es inicial, pero la utilidad es transversal.

o   CREA
o   CORDE
o   Mike Davis (www.corpusdelespanol.org) es útil para muestras sintácticas
o   Archivo Gramatical de la Lengua Española Salvador Fernández (Gramática de los años cincuenta muy empírica y se digitalizaron) Está dividido en categorías y subsecciones.
o   Corpus orales
§   (UAB Joaquim)§  ValEsCo (Español Coloquial de la Universidad de Valencia)
§  C-Or-DIAL (para clases E/LE)
§  Macrocorpus de la Norma Lingüística Culta de las Principales Ciudades del Mundo Hispánico (MC-NLCH) Compila entrevistas dirigidas a hablantes cultos. El estudio se sigue haciendo. Es un corpus hecho de corpus donde se representan las tres generaciones. No hay un enlace a internet, pero está disponible en la Biblioteca de la Facultad de Filología de la USAL. Es un proyecto dirigido Humberto López Morales. Estuvo muy involucrado Sámper Padilla de la Universidad de Las Palmas. La profesora Carmen Fernández Juncal coordinó la parte de Salamanca.
§  Corpus escrito del Español L2 de la UAM (CEDEL2)
§  CORLEC Corpus oral de referencia del español contemporáneo realizado en la UAM en torno al V Centenario de 1492  
  • Encuestas, test

Las ventajas de este método empírico es que a priori pareciese que es una fotografía, un registro del uso de la lengua. El inconveniente es que si el corpus no es específico cueste mucho hallar los ejemplos que se necesitan. Algunos fenómenos morfosintácticos son muy específicos o poco frecuentes, pueden no estar suficientemente representados en el corpus o ser muy difíciles de encontrar. No hay expresiones agramaticales, solo “errores de norma”, es variación, no errores. Ergo la idea es un corpus ad hoc.

Esa búsqueda de cosas específicas favorece el uso de encuestas diseñadas concretamente y están dirigidas a una muestra específica. La desventaja es que la respuesta no es “normal”, sino filtrada por la pregunta, implica una reflexión sobre lo que el hablante está haciendo, mientras que muchas veces lo importante e interesante es la espontaneidad y no lo reflexivo que pudiera favorecer una respuesta más modulada y menos natural. Se confirma la paradoja del observador propuesta por Labov en cuanto a la actitud de los hablantes frente a una grabadora o hablando tomando un café; en el momento que saben que están siendo observados, pues controla más la producción.

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