En poco tiempo se ha demostrado que es posible imaginar y crear a un país distinto. Por una excusa o por otra, Caracas lo evidencia.
Parece que al país ya le brota su acné adolescente. Indiscutiblemente lo que viene será mejor, no creer es no querer.
La Historia no se equivoca. Ojalá tengamos vida para verlo, aceptarlo y disfrutarlo...
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