El desarrollo de la línea de investigación sigue enfocada en la política lingüística panhispánica. Tras terminar de buena manera el máster en filología hispánica y calentar los motores del planteamiento crítico, ahora se adentra en los asuntos jurídicos, de derecho internacional público e historia-sociología-economía para continuar robusteciendo el criterio los hallazgos y seguir avanzando.
Tras encontrar una copia del Tratado/Convenio Multilateral de Bogotá (1960) que da forma legal y carácter internacional a la Asociación de Academias de la Lengua halla también el Acuerdo de Cartagenas de Indias (1994) que consolida el avance de esa política lingüística panhispánica.
La ASALE es, la Asociación de Academias de la Lengua Española que se consolida por una reunión convenida por el presidente mexicano que convoca para el I Congreso de Academias de la Lengua Española en 1951. Eso da pie a la consolidación de unas bases en el II Congreso de 1956 y termina con el Convenio Multilateral en la capital colombiana. A eso siguió la ratificación de ese documento firmado por los embajadores (por lo general desconocedores de los asuntos lingüístiicos y en los mejores casos, técnicos diplomáticos [cuando no cargos políticos]) representantes de los países firmantes.
Esa evolución ha gestado a la ASALE, que al parecer juega un papel estratégico para legitimar las acciones hegémonico-culturales de interés netamente centro-peninsular y no extrañamente se perfila y coordina con una dirección (comisión) evidentemente pro Real Academía Española (el Presidente y el Tesorero deben ser miembros de la RAE).
En estos momentos se analizan esos documentos. El fin es establecer un argumento con base teórica de lo que es y debe ser un organismo internacional. Así, de algún modo, podría aportarse algo para que el funcionamiento de la ASALE sea un tanto más plural, democrático (representativo) y justo-equilibrado.
¿No sería bueno impulsar la institucionalización de un gobierno de ASALE verdaderamente participativo, según cuota de población, compuesto por miembros representantes y responsables defensores de la inclusión de su propia "variedad" con la mirada en el equilibrio en cuanto al modo de entender, definir, caracterizar nuestra lengua?
Razones abundan. El número de hablantes y estudiantes de esta lengua crece. La noción que conocemos de España hasta hoy, parece estar destinada a desaparecer. No solo por los asuntos e intereses político-reinvindicadores, sino por la trasculturación de los más de 200 mil inmigrantes hispanoamericanos que cada año se vienen haciendo españoles y aportando, quiérase o no, su condimento cultural de vuelta al mestizaje hispano. Desaparecer es un tanto drástico, pero depende de la prontitud de ese latente e inminente cambio.
Mientras se está en Madrid se siguen tocando puertas. Entiende que solo no puede emprender este asunto. Es menester mecenas, apoyo institucional y voluntad política. En la unión está la fuerza, sí se sabe, pero en este reino el reconocimiento es escurridizo y tiene muy pocas plazas (cuando no ya vitalicias-reservadas); ¿Cualquier "sudaca" la tiene fácil?. No le costó poco a Andrés Bello ni a Rubén Dario que le pararan bolas por estos lares. Sin ir muy lejos, al propio Gabo.