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miércoles, 29 de enero de 2014

ASALE: La organización internacional panhispánica

Junto a un compañero economista ha estado trabajando en este tema:

SUMARIO
La Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) está conformada por cada una las academias de lengua española de los diecinueve países hispanoamericanos (18 + Puerto Rico), la Real Academia Española, la academia en Estados Unidos y la de Filipinas. En total son veintidós órganos estatales que han venido gestando relaciones en torno a nuestra lengua.
Este trabajo busca definir si la ASALE es o no, un organismo internacional analizando su carácter jurídico internacional, su funcionamiento, competencias, funciones, historia, evolución y situación actual.
El Convenio Multilateral de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Bogotá 1960), el Tratado de Cartagena (1994) y los Estatutos y Reglamento de la ASALE (Medellín 2007) son analizados a la luz de las características teóricas de los organismos internacionales para esclarecer si la ASALE es o no un organismo internacional.
A la luz de ese análisis de los documentos relativos a la creación de la institución estudiada se contrasta la teoría en cuanto a la personalidad jurídica, la tipología y el marco normativo de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
  
INTRODUCCIÓN
La Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) es la institución administradora de la política lingüística panhispánica, que regula y norma la gramática, el vocabulario y la ortografía de nuestra lengua. “El comienzo de la colaboración institucional entre España y los países de América sobre la lengua compartida por todos ellos se remonta a mediados del siglo XIX” (1).
Los procesos emancipadores y la independencia en América dieron paso a la formación de las repúblicas, que al adoptar el castellano como lengua oficial, se concibieron hispanoamericanas. En 1871 la Academia Colombiana de la Lengua Española fue la primera de las veinte academias que fueron creándose a lo largo y ancho de la América hispana. En 1950, el entonces presidente de México, Miguel Alemán Valdés (1903-1983), a través de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), planteó una reunión de las veinte corporaciones existentes. ”Todas sin excepción”, con el fin de “poner al servicio de la humanidad esa fuerza de amor y de cohesión espiritual que es el idioma” (2).

DESARROLLO
En 1951 se reúne el I Congreso de Academias de la Lengua Española en México. Eso da pie a la consolidación y aprobación de unas bases que en el II Congreso de 1956 se aprueban  y dan paso a que en el III Congreso de 1960 se consagre el carácter jurídico internacional de la ASALE con el Convenio Multilateral de la Asociación de Academias de la Lengua Española firmado en Bogotá el 28 de julio de 1960. Fue ratificado en sus ocho artículos por más de los 7 entre 20 países como estipula el punto 4 de sus propios estatutos. Este hecho hace que se reconozca por las partes firmantes el carácter internacional que tienen tanto la ASALE como su “Comisión Permanente” (Artículo 1 ConvMultASALE/1960). El artículo 2 expresa que “cada uno de los Gobiernos signatarios se compromete a prestar apoyo moral y económico a su respectiva Academia nacional de la Lengua Española” y además especifica, “a proporcionarle una sede digna y una suma anual adecuada para su funcionamiento”. Ese compromiso multilateral se consolida aún más en 1994 cuando el X Congreso de Academias de la Lengua Española propone a los Jefes de Estados y Gobierno de los países de la Comunidad hispanohablante la consideración de la conveniencia de la firma y  el consecuente compromiso internacional para renovar el Convenio de Bogotá de 1960, y además formula dando otras propuestas que se desarrollan más adelante.
Con el Tratado de Cartagena de Indias (1994), que expresamente especifica que “las circunstancias aconsejan fortalecer la unidad de nuestra lengua como el más firme soporte político, cultural y económico de la Comunidad hispanohablante en el mundo”, se renueva el compromiso de Bogotá 1960 estableciendo cuatro líneas de acción que impulsar entre los países partes para: 1. dar “acogida particular a los proyectos de la Asociación” y aquí se hace especial énfasis al incluir la expresión “relativos a la unidad, a la perfección y al desarrollo de la Lengua Española”; 2. comprometerse “a intercambio de investigadores y estudiosos de los Centros de Investigación lingüística de las distintas naciones”; 3. 1os gobiernos ayudan a sus asociaciones y les apoyan “a solicitar la participación de recursos internacionales para implantar una red de comunicaciones que agilice y haga más eficaz la imprescindible unión, de pensamiento y de realizaciones de todas las Academias” y 4. que en lo expresado en los puntos anteriores se “incluyan también a las comunidades hispanohablantes en entidades políticas diferentes tales como Filipinas, Puerto Rico y Estados Unidos de América”.
Así, la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) ha ido evolucionando y especificando la definición de su quehacer, razón de ser y funcionamiento hasta que en el 2007 se da el siguiente paso. Los “Estatutos y Reglamento” de la ASALE fueron aprobados durante el XIII Congreso de la ASALE celebrado en Medellín, Colombia. Los estatutos fueron aprobados durante la segunda sesión plenaria del jueves 22 de marzo de 2007. Están definidos en 35 artículos (del 1 al 35) divididos en seis títulos: “Disposiciones generales”, “Fines”, “Órganos de gobierno”, “Nuevos miembros”, “Patrimonio y régimen económico”, “Modificación”. El Reglamento fue aprobado durante la tercera sesión plenaria, el viernes 23 de marzo. Incluye 63 artículos (del 1 al 63) divididos en cinco capítulos: “Organización de las tareas académicas comisiones y plenos”, “Actividades, premios y distinciones”, “Administración”, “Congresos”, “Modificación”.
El artículo 2 de los Estatutos de la ASALE (2007) referido a la “naturaleza y ámbito” expresa que la Asociación “tiene carácter jurídico internacional reconocido en el Convenio multilateral sobre la Asociación de Academias de la Lengua Española, suscrito en 1960 en Bogotá y posteriormente ratificado por dieciocho Estados que tienen el español como lengua oficial”. El artículo 3 habla sobre la “personalidad” y manifiesta que la ASALE tiene personalidad jurídica propia con plena capacidad para realizar actos y contratos con la idea de cumplir sus objetivos y fines. De esa manera enfatiza que “en consecuencia, puede adquirir, poseer, disponer y enajenar toda clase de bienes muebles e inmuebles obtenidos por cualquier título legítimo, incluso los de donación, herencia o legado; realizar toda clase de actos y contratos, así como litigar y comparecer en juicio en defensa de sus derechos e intereses”. El domicilio, tanto de la ASALE como de su Comisión Permanente, “a todos los efectos legales”, es la Casa de la Real Academia Española, calle Felipe IV, 4, Madrid, España (art. 4).
Esa colaboración institucional entre España y los países hispanohablantes se consolida a través del artículo 7 de los Estatutos de la asociación que regula y modula nuestra lengua y determina que su “fin esencial” es “trabajar a favor de la unidad, integridad y crecimiento de la lengua española, que constituye el más rico patrimonio común de la comunidad hispanohablante. Por ello desarrollará una política lingüística panhispánica, que implica la participación real y efectiva de todas las Academias asociadas en las obras que, como el Diccionario, la Gramática y la Ortografía, sustentan y expresan la unidad de la lengua…”.
A continuación conviene hacer un repaso más específico y crítico de ese proceso descrito inicialmente a partir de los textos de los documentos.

Firma y ratificación del Convenio Multilateral de Bogotá del 28 de julio de 1960
     El artículo 1 del Convenio Multilateral sobre Academias de la Lengua Española indica que “los Gobiernos signatarios reconocen el carácter internacional que por su naturaleza tienen tanto la Asociación de Academias de la Lengua Española, creada en el Congreso de Academias de México de 1951, como la Comisión Permanente, órgano de la misma”.       Los artículos 2 y 3 hacen especial énfasis en que los Gobiernos signatarios se comprometan a “prestar apoyo moral y económico a su respectiva Academia nacional de la Lengua Española, o sea a proporcionarle una sede digna y una suma anual adecuada para su funcionamiento” así como para “para el sostenimiento de la Asociación de Academias de la Lengua Española y de su Comisión Permanente”. El artículo 4 vuelve a insistir en el compromiso y apoyo presupuestario y de partidas para cumplir este Convenio. Este documento figura como una declaración de intenciones a favor de nuestra lengua que, según lo especifica el resto de los artículos, entra en vigor una vez que los estados lo ratifican; establece que el depósito es en el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, y una vez que siete Estados depositado su ratificación entrará en vigor entre ellos. Tendrá validez indefinida, con posibilidad de ser denunciado con doce meses de anticipación. Se registra en la Secretaría General de la ONU de las Naciones Unidas por España. 
         En cuanto al proceso de ratificación, se pudo confirmar y realizar a partir de la copia de los documentos y las actas anexas al Convenio 1960, que el orden en que ratificaron los diferentes países firmantes fue el siguiente:
Órden
País
Fecha de ratificación
Fecha de
Acta-Depósito
Página en documento
1
Panamá
3 jul. 1962
18 dic. 1962
31-32
2
Argentina
18 ene. 1963
25 mar.1963
49-51
3
Paraguay
18 sep. 1963
18 oct. 1963
35-36
4
Costa Rica
23 sep. 1963
(el 13 decreto)
22 oct. 1963
27-29
5
Guatemala
21 oct. 1963
14 nov. 1963
25-26
6
Colombia
31 oct. 1963
4 dic. 1963
11-13
7
Ecuador
26 nov. 1963
18 dic. 1963
15-16

8

Nicaragua
11 nov. 1964
24 nov. 1964
4 ene. 1965

1 feb. 1965

43-48
9
Venezuela
8 ene. 1965
28 jun. 1965
19-20
10
Bolivia
9 nov. 1965

37
11
El Salvador
16 may. 1967
13 jun. 1967
17-18
12
Chile
14 oct. 1967
14 dic. 1967
21-22
13
Dominicana
1968
10 ene. 1969
38-42
14
Perú
19 ago. 1969
15 oct. 1969
23-24
15
Uruguay
5 nov. 1969
22 abr. 1970
53-54
16
Honduras
28 nov. 1972
13 dic. 1962
55-57

17

Cuba

7 sep. 1994
4 oct. 1994
20 oct. 1994
25 oct. 1994

33-34
*Valga resaltar que según el análisis de la copia del Tratado de Bogotá 1960 estudiada no figuran, al parecer, 18 ratificaciones, sino 17 como lo expresa el cuadro anterior. México no aparece.
Cabe resaltar que, según el análisis de la copia del Tratado de Bogotá 1960 estudiada XX coma aquí XX no figuran, al parecer, 18 ratificaciones, sino 17, como lo expresa el cuadro anterior. México no aparece. Tampoco se pudo contactar a la organización analizada por lo que, interpretando sus propios documentos, debió haber entrado en vigor el 26 de noviembre de 1963.

Personalidad Jurídica, Gobierno y Administración
Según lo establecido tanto en su tratado fundacional como en el desarrollo de sus estatutos, la ASALE tiene carácter jurídico internacional, con personalidad jurídica propia, con plena capacidad para realizar actos y contratos en la búsqueda de sus fines. Es una organización gubernamental, ya que basa su existencia en la unión de órganos gubernamentales como son las Academias de la Lengua de cada país, además de estar financiada (en una parte importante) por las aportaciones de cada uno de estos al proyecto común. Por otro lado, tiene unas competencias cedidas por los miembros a este ente superior, ya que su fin último es la unión de políticas lingüísticas en aras de conseguir un mayor desarrollo del idioma común.  Tiene su domicilio y sede en la Casa de la Real Academia Española, en Madrid, siendo esta academia la que aporta de forma permanente la infraestructura logística para el funcionamiento de la ASALE.
El órgano cumbre de la ASALE es el “Congreso”, que se reunirá al menos cada cuatro años, marcando las líneas maestras tanto en el ámbito de la propia institución como en el de los trabajos a llevar a cabo. 
A continuación se presenta la lista de los Congresos realizados por la ASALE hasta el momento:
I Congreso (México, 1951)
II Congreso (Madrid, 1956)
III Congreso (Santafé de Bogotá, 1960)
IV Congreso (Buenos Aires, 1964)
V Congreso (Quito, 1968)
VI Congreso (Caracas, 1972)
VII Congreso (Santiago de Chile, 1976)
VIII Congreso (Lima, 1980)
IX Congreso (San José de Costa Rica, 1989)
X Congreso (Madrid, 1994)
XI Congreso (Puebla de los Ángeles, 1998)
XII Congreso (San Juan de Puerto Rico, 2002)
XIII Congreso (Medellín, 2007)
XIV Congreso (ciudad de Panamá, 2011)


El próximo Congreso se realizará en el año 2015. El control ejecutivo y la coordinación la lleva a cabo la “Comisión Permanente”, que tiene como funciones cumplir con los acuerdos adoptados, realizar las gestiones para la conservación y mejora de la asociación, formular proyectos de reforma del Reglamento, colaborar con las academias en pro del desarrollo lingüístico y la creación de comisiones especiales para atender las necesidades que lo requieran. Está constituida por el presidente, secretario general, tesorero y no menos de dos vocales. Su sede, al igual que la sede la ASALE, será en Madrid.
El presidente nato de la Asociación lo es también de su Comisión Permanente y corresponde según estatutos al Presidente de la Real Academia Española. Sus funciones son presidir y representar a la Asociación, velar por el cumplimiento de los acuerdos, velar por la participación activa de cada Academia XX aquí coma XX así como impulsar la política lingüística panhispánica.
El Secretario General es elegido mediante voto secreto por los jefes de delegación de cada academia (excepto la española) en los Congresos Plenarios, finalizando su mandato en el siguiente Congreso. Entre sus funciones destacan las de actuar como fedatario, la custodia de las actas, despachar los asuntos administrativos y presentar informes detallados de su actividad de la Comisión Permanente.
El Tesorero es  un miembro de número de la Real Academia Española, nombrado por la Junta de Gobierno y ratificado por el Pleno. Entre sus funciones destaca la de elaborar los presupuestos ordinarios y extraordinarios y velar por la buena marcha de las finanzas de la asociación. Los vocales son designados cada año en función de un turno de rotación, del que queda excluida la Real Academia Española. La Comisión Permanente funciona en Pleno al menos tres meses al año. En las reuniones se trata de los proyectos en curso así como de los asuntos de gobierno de la Asociación.
Para proyectos concretos se nombran Comisiones Interacadémicas. Para resolver asuntos específicos pueden nombrarse Comisiones Especiales (en las que estarán presentes el Presidente y el Secretario General).
El fin esencial de la Asociación es trabajar en pro de “la unidad, integridad y crecimiento” (Estatuto ASALE, Artículo 7) de la lengua española. De esta forma podemos comprender que es necesario que sus integrantes se impliquen en los proyectos que se llevan a cabo, especialmente en las obras que la Asociación saca adelante, tales como el Diccionario, la Gramática y la Ortografía, que son la base del conocimiento y del uso correcto del vínculo más importante entre los países asociados: la lengua compartida por todos ellos. Además de esto, aunque intrínsecamente unido, la Asociación fomenta la investigación y la organización de actos que puedan impulsar el fin básico de su creación. Además de esto, la Asociación premia con la Medalla de Oro de la Asociación de Academias de la Lengua a personas o instituciones que colaboren en alcanzar los fines de la ASALE y convoca los Premios Asociación de Academias de la Lengua Española para fomentar iniciativas de conocimiento y difusión del español.
La Asociación se financia por tres vías principales. La primera, que ya se ha apuntado con anterioridad, es la aportación de las Academias miembros (lo que viene a ser aportación de los Estados), los beneficios derivados de los derechos de autor y  las subvenciones tanto públicas o privadas. A ello hay que añadir, como también se ha mencionado, que además de estos ingresos dinerarios hay también una aportación fundamental de la Real Academia Española, que es proporcionar una sede, cediendo y manteniendo el espacio para el uso de la ASALE, así como proveyendo de material y personal colaborador a la misma.
La cuantía y periodicidad de las aportaciones de cada miembro las fija la Comisión Permanente de acuerdo con los directores de las Academias asociadas. Básicamente las partidas de gasto son dos, el funcionamiento y los proyectos que se lleven a cabo. Estos son minuciosamente estudiados antes de que se decida si merecen recibir ayuda de la Asociación.

Los Organismos Internacionales
En un apartado referido a la teoría de los organismos internacionales es fundamental comenzar por una definición de este concepto: “un organismo internacional es un sujeto de derecho internacional derivado, creado, generalmente, por Estados, dotados de una estructura permanente e independiente, en cuyo seno, por procedimientos complejos, se va a elaborar una voluntad jurídica distinta a las de los Estados creadores, destinada a realiza las competencias que le han sido atribuidas” (Diaz de Velasco, M (1973), Instituciones de derecho internacional público, (16º Edición, 2007), Editorial Tecnos, Madrid).
Los organismos internacionales han proliferado en las últimas décadas, hasta estar por encima del doble de Estados (podríamos estar hablando de alrededor de 500, de los distintos tipos y ámbitos), debido a varios factores que interactúan en el contexto de la Globalización. Un contexto cada vez más pacifista, unido a la conciencia de que la unidad favorece el progreso. Esas ideas fueron gérmenes para favorecer la cercanía entre diferentes. A su vez, la revolución de las telecomunicaciones y la superación del tiempo y el espacio han hecho que cada vez más ciudadanos (sociedad civil), de muy distintos orígenes, se sientan muy cercanos y sientan que sus problemas no son individuales sino colectivos, a nivel global. Incluso pudiera percibirse que sus retos son compartidos, solidarios, de tal forma que sea haga necesaria la creación de marcos comunes de entendimiento e intercambio de ideas y proyectos en pro del bien común.
Las Naciones Unidas fueron un marco importante para evitar confrontaciones tras las graves tensiones por los resultados de la Guerra Fría. Pero en el sentido de “unidad” podemos hablar de la Unión Europea como ejemplo de éxito en el acercamiento entre Estados, demuestra que se pueden alcanzar mayores metas si todos reman en la misma dirección (su crisis viene, precisamente, cuando esto deja de ocurrir). Por ello, no es de extrañar que en todo el mundo hayan surgido puntos de encuentro no sólo ya en el campo económico, sino también, ahora, sino que también se busca la cooperación en los más diversos temas, porque la individualidad choca de frente con la dinámica del mundo actual y, como decíamos arriba, parece que la búsqueda del bien común se consolida. Hoy día podemos encontrar organismos internacionales relacionados con temas muy diversos. De hecho, quintuplican y más los 198 Estados reconocidos por la ONU hasta el momento.
Desmenuzando la definición anteriormente dada podemos encontrarnos estar características comunes a todas las organizaciones internacionales.
Los creadores van a ser Estados, ya que son los sujetos primarios de derecho internacional quienes deciden unirse de forma estatal o intergubernamental en un sujeto internacional de carácter secundario. El instrumento de creación suele ser un tratado entre los Estados partícipes, cuyo número, si los integrantes lo consienten, puede ampliarse con el tiempo. Tienen una estructura orgánica que da vida a su funcionamiento, es decir, no están vacías de contenido, sino que brota de las mismas una actividad que les da protagonismo y relevancia. Tienen unos fines y competencias, para lo cual se les cede poder para que tengan una autonomía (relativa, ciertamente) respecto de sus creadores. Esto es básico para el entendimiento entre los Estados partícipes, al reducir a una sola voz las divergentes opiniones que pueden surgir en los asuntos para los que el organismo se haya creado, de tal forma que tienen un ámbito de decisión al margen de los Estados (muchas veces estos tienen que cumplir decisiones que no son de su agrado porque han cedido competencias). “Esta autonomía puede manifestarse en el ámbito internacional a través de actos unilaterales o por la adopción de Tratados con otros sujetos internacionales” (Diez de Velasco: p. 359
En cuanto a los tipos de organismos internacionales se distinguen según distintos factores:
Los tipos de organismos internacionales se distinguen según diferentes factores, que detallamos a continuación.
En primer lugar, la “duración”, pues pueden ser permanentes o finitos. En cuanto a sus competencias podemos distinguirlas entre “plenas”, que son aquellas que tienen un ámbito de decisión de obligado cumplimiento por parte de los Estados miembros, “semiplenas”, con resoluciones vinculantes o “de consulta”. Por sus materias los podemos distinguir en función del campo al que estén destinados, por ejemplo la “economía” o la “cultura”, si bien también las hay que incluyen “diversas materias”. En el campo de su composición podemos verlas como “puras” (sólo Estados) mixtas (Estados y otras entidades públicas menores), “integradas” (Estados y otras organizaciones internacionales) o “autónomas” (sólo organizaciones internacionales). Una última clasificación podría ser la de la relación con los poderes públicos de los países, lo que nos daría la distinción entre “gubernamentales” y “no gubernamentales”.

Tipología de la organización internacional ASALE
En lo que sigue, pasamos a caracterizar a la ASALE, en cuanto organización internacional.
En el Convenio fundacional de Bogotá (1960) se expresa que es un órgano creado por los “gobiernos de los pueblos representados en el Tercer Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, deseosos de celebrar una convención que consagre el carácter jurídico internacional de la Asociación”. Es decir, son los sujetos primarios de derecho internacional quienes la crean. Y su instrumento fundacional es un Tratado (aunque aquí se le denomine Convenio). Por otro lado, como ya se ha apuntado anteriormente, existen unos órganos de gobierno de dicho organismo (ASALE) que la hacen funcionar de forma permanente. Además, toman decisiones al margen de los Estados en la búsqueda de sus fines, en este caso, rigen la política lingüística de forma unitaria para todos los países hispanoparlantes. Por lo tanto, vemos que se cumplen las condiciones de partida para decir que estamos ante una una organización internacional.
Por otra parte, para clasificarla, habría que acotar que la ASALE es una organización de duración indefinida, tal como refleja el artículo 6 de su Estatuto. Tiene competencias plenas en su ámbito de actuación, ya que se aceptan sus decisiones por todos los miembros (como es obvio, al no estar aquellas relacionadas con una cuestión política es más fácil que sean aceptadas sus decisiones). Su campo de acción es el lingüístico-cultural. Es una organización pura, ya que está formada solamente por Estados, a través de sus respectivos órganos, la Academia de la Lengua de cada país. Es una organización de cooperación, ya que no pretende sustituir a las academias nacionales, sino buscar los puntos comunes. Por todo ello es una organización de carácter gubernamental. En el caso de alcanzar acuerdos si es posible que lo haga, porque actúa de representante única de todas (Ius Tratatum). Aunque no tiene representación diplomática por sí misma, si que tiene responsabilidad internacional.
Tras este análisis podemos dar como sólida la consideración de que la ASALE es un organismo internacional, ya que, pese a que su campo de acción esté algo alejado de lo meramente político, al estudiarla vemos como cumple los caracteres básicos de la teoría de los organismos internacionales. Su acción además hace que cumpla una de las razones de ser de estos organismos, que es la intención de acercar a diferentes a través de puntos comunes de entendimiento, en este caso algo tan grande como una lengua común, su defensa y su desarrollo.

Marco normativo de la ASALE
El proyecto de la ASALE surge, como ya hemos visto, en 1951, aunque tarda unos años en hacerse realidad. Las conclusiones de los primeros congresos hicieron que las partes viesen conveniente superar la barrera de la celebración de cumbres multilaterales frecuentes para lograr una permanencia que diese fuerza a sus propósitos, es decir, convinieron en que un órgano superior a las academias tomase las propuestas y las pusiera en funcionamiento.
Una reunión, o un congreso, no es una organización internacional. Es necesaria una vocación de permanencia y unos órganos que día a día hagan las tareas que las partes contratantes hayan delegado para ese congreso o reunión.  De esta forma la ASALE nace teniendo como uno de sus propósitos dotar de una personalidad jurídica internacional a lo que antes era simplemente un marco de entendimiento. Esto fuerza a los participantes a comprometerse con la misma, pues quedan sujetos por una norma de derecho internacional, un Tratado, que tiene una importante fuerza jurídica, porque expresa el deseo de las partes de alcanzar las metas propuestas.
El Convenio de Bogotá está firmado por los países que tienen Academia de la Lengua Española. En dicho Convenio los signatarios se declaran dispuestos a crear un órgano permanente y a dotarlo de los medios (materiales, morales y, sobre todo, económicos) para que puedan fomentar y defender la lengua común de todos ellos. Podría decirse que este Tratado se asemeja a los cimientos de una casa, porque es la base que luego se rodea de estatutos que desarrollan la idea de la que parte el Tratado.
En los estatutos podemos ver cómo se hace efectiva la Asociación. En ellos se presentan temas fundamentales: la naturaleza y su personalidad jurídica, el domicilio, duración, fines, gobierno, nuevos miembros, régimen económico y modificación de la misma. Con estos puntos tenemos las reglas de juego de la Asociación. Las partes acuerdan cuáles son las líneas generales de funcionamiento. Es muy  importante la parte que trata de los fines (Título 2 de los Estatutos) pues deja constancia de hacia dónde quiere dirigirse la Asociación. También es muy relevante el siguiente Título, el de los órganos de gobierno, porque marca las relaciones de poder dentro de la ASALE y cuál va a ser la función de los distintos órganos y por quién van a estar formados.
En el título cuarto de los Estatutos se trata el acceso de nuevos miembros a la Asociación. Cabe destacar que sólo se permite el acceso de una Academia por país y que esta debe ser de ámbito nacional y no regional. En el título quinto vemos lo referente al régimen económico, del que ya hemos hablado con anterioridad y el último título de los Estatutos versa de la modificación de los mismos, que deberá tratarse en el Congreso.
El Reglamento desarrolla con detalle el funcionamiento de la Asociación, principalmente el de su gobierno, ya que especifica cómo debe ser el día a día de los órganos, los mecanismos de elección de los vocales y las consideraciones oportunas para velar, así como que se lleven a cabo las tareas que se encomiendan a dicho órgano, principalmente la Comisión Permanente, que es el más importante, en tanto XX que XX fija la continuidad del proyecto panhispánico. También en este Reglamento se trata las comisiones interacadémicas, que tienen unos mandatos muy concretos en el ámbito en que funcionen. Y se incluye, además, la posibilidad de convocar reuniones de presidentes, si fuese necesario.
En la segunda parte del Reglamento encontramos las normas referentes a la Medalla de Oro y otras condecoraciones que la institución pudiese conceder. Tras ello vienen los puntos de administración, que nos explica los recursos y las ayudas que la ASALE puede dar; de Congresos, que al ser un órgano extraordinario tienen una organización muy específica, con reuniones previas, mesa organizativa y demás aspectos propios de una reunión de este calado.
Estos documentos van desarrollando la organización, comenzando por un Tratado, que es el compromiso de pasar de unas cumbres a una acción continuada tras, coincidir las partes en que existen objetivos comunes y que la cooperación entre las mismas puede ayudar a alcanzar esos fines. Tras ello, hay que diseñar un marco de acción, en este caso los Estatutos, que concretan los compromisos. Y una vez fijado el marco hay que establecer cómo van a organizarse los aspectos más concretos, para ello se redacta el Reglamento.
Esta estructura es propia de una organización internacional, que pese a su carácter sencillo, por tener unas funciones específicas y carecer de conflictos políticos que le afecten, tiene los aspectos propios de su rango, afirmando que la vinculación se lleva a cabo con la idea de que sea un órgano superior a los equivalentes nacionales. Más aún cuando ha ido aumentando el ámbito, el marco de influencia de sus acciones, hasta que hasta llegar a las publicaciones comunes, que suponen un hito en el desarrollo común de la lengua, ya que busca el que todas las fuentes aporten contenidos al idioma, y que este se enriquezca. Esto no habría sido posible sin un organismo superior a las Academias nacionales, porque en ellas el marco de entendimiento habría sido demasiado débil. Y constituirse como esa organización de rango superior es la razón de ser de la ASALE.