En ese proceso de entender, comprender lo relativo a la lengua que hablamos, hay que decir que este año ha sido clave para esta lengua. El tiempo lo dirá pese a su implacable paso. El texto que se presenta hoy está en gestión; se trata de ideas que no están muy claras todavía...
La autoridad idiomática de esta lengua se constituyó en 1713, pero empezó a funcionar al año siguiente. Así puede sostenerse que los últimos trescientos años de la historia de esta lengua que utilizamos hoy en día más de cuatrocientos millones de usuarios para comunicarnos por escrito globalmente, se han caracterizado por ser poco dinámicos, muy estables, lentos visto desde una perspectiva evolutiva. Parece que la variación de la lengua entre los textos del siglo XVIII existe, claro está, pero no puede compararse a la misma evolución que tuvo la lengua en otros períodos de tiempo similares. ¿O sí?
Si se considera la tesis menéndezpidaliana que atribuye a las Glosas Emilianenses el nacimiento de nuestra lengua (por allá en el siglo XI o XII, según los filólogos o paleontólogos consultados) pero también si se considera el contexto en que se ha dado esa evolución del latín, resulta importante contrastar el uso, las normas y el estatus de la lengua, al menos, desde Medioevo para acá. Ergo, la ruptura político-social-cultural-administrativa que significó la toma peninsular por los árabes durante el siglo VIII influye toda vez que esa intervención genera un nuevo escenario, otro equilibrio vinculado a la evolución de esto que hablamos hoy en día.
Tomando ese transcurso identificado al comienzo de 300 años, cabe proponer un modelo que considere y divida la historia de nuestra lengua en cuatro fases y un proceso de gestoevolutivo de aproximadamente mil doscientos años (¿qué pica y se extiende?).
Período primogénito: Se inicia en el año 710 y culmina trescientos años después. Predomina el latín aunque convive con el árabe. Hay teóricos y posiciones que sostienen que al final de este período empieza a darse el surgimiento del romance, por la fragmentación de la lengua dominante y la influencia árabe y otros dialectos endógenos. No fue un paso homogéneo, sino heterogéneamente discursivo, basado en lo financiero, los jurídico popular, lo cancillerezco.
Período románico: De 1011 al 1311. Ahí se inicia la tímida evolución del romance al castellano. ¿Empieza a compilarse en manuscritos cierta literatura oral? La presencia musulmán también se divide y la lengua latina, reservada, ya ha sido traducida a un modo más comprensible para el vulgo. Hay una búsqueda por comunicarse colectivamente, con los súbditos.
Período local: Se caracteriza por ser un momento en que se robustece una identidad cristina. Es cuando, sin lugar a dudas, se registran las primeras evidencia de una lengua diferente al latín y a la romance. Entre 1312 y 1712 el castellano se erige no solo como la primera lengua que publica su gramática en (Nebrija, 1492) sino que congrega la hegemonía de Europa, de América, valga decir, del mundo. Las lenguas romances ceden a la concentración de poder que se catapulta desde los reinos de Castilla y Aragón. Se consolida el castellano y su literatura, aunque su naturaleza extramuros la lleva a ser considerada como la lengua de ese reino, y en común parangón, empieza a llamarse español.
Período universal: Se practican las ideas globalizantes, el panhispánismo, lo hispanoamericano, la patria sustituye al reino. Se populariza el nombre de español en la lengua y se cuenta ya con un canon áureo literario. Nace la Academia para velar por las normas y buen uso del castellano. ¿Es este el período en que menos evolución morfológica ha tenido nuestra lengua?
La dificultad principal de esta división es el asunto de las fechas y, sobre todo, poder establecer una comparación de cada período. ¿Un individuo cultivado intelectualmente que haya vivido en los últimos años de cada uno de esos períodos podía leer la lengua que se hablaba al comienzo de ese período? Si la respuesta es positiva, ¿es igual para el uso de la lengua media, coloquial? Quizás al hacer un análisis comparativo multimodal y multidisciplinario se hallaría que efectivamente el proceso evolutivo es similar, comparable, equilibrado en cada fase. Si fuera así, ¿estamos por empezar un nuevo período para la historia de nuestra lengua?