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sábado, 31 de agosto de 2013

¿Por qué es menester el activismo de la lengua?


Esta lengua que está siendo utilizada para expresar estas ideas no es una lengua en sí, sino muchas variedades que han venido evolucionando individualmente, pero que, sobre todo en este registro escrito, ha logrado consensuar un código suficientemente inteligible que ha sido capaz de instalarse en el tuétano de todas esas variedades, principalmente en los sociolectos modelos, y hace que sea posible la comunicación y comprensión de nuestras ideas...

Eso es harto conocido. La razón de esta realidad es histórica y una primera etapa muy importante es el período que va desde el 12 de octubre de 1492, con la llegada de Colón a América, hasta el 10 de diciembre de 1898 con los Acuerdos de París que ponen fin a la guerra hispano-estadounidense (de Cuba). Al respecto hay mucho que pudiese decirse, suman más de cuatrocientos años; no obstante más que enfatizar lo sucedido vale resaltar que eso que pudiera llamarse el romanticismo del XIX hispanoamericano con sus ideologías y accionares modularon de manera diferente aquella sociedad calcada de la Madre Patria. Eso también se sabe, pero el fundamento de la diversidad desde entonces tomó un camino distinto que subraya una ruptura que, en el caso americano, requirió de introspecciones étnicas, culturales, históricas y, en esencia, reconoce ingredientes ajenos adaptados a cada realidad regional en una especie de archipiélago cultural extendido de Tijuana a la Patagonia.

La evolución es absolutamente distinta en un lado y otro del océano, pero incluso abismalmente contrastante entre una zona y otra de un mismo país. Aunque todavía puede ser tomado como un cliché, resulta vital asumir una actitud de defensa activa, no tanto en favor de ese ideal modelo impulsado por las normas académicas (que no solo deben seguirse para ampliar el foro), sino para asumir con realidad e incidir en el discurso oficial o los discursos oficiales de las instituciones que fomentan nuestra lengua y sus culturas que se muestran abiertas hacia las variedades, al panhispanismo, a lo hispanoamericano, con mensajes de consenso, de inclusión y reconocimiento de esas formas que aun y cuando eventualmente se consideran fenómenos, casos y no características propias de la lengua, contribuyen a crear una encrucijada en el espacio/tiempo que se erige como el momento ideal para gestar, modular e incidir.

Toda acción de control es compleja. La noción de Antonio Gramcsi, “hegemonía” podría definir la acción de las instituciones y autoridades de la lengua mediante sus normas centro-peninsulares y fomento netamente con "Marca España", que terminan robusteciendo el prestigio de una variedad frente a las otras y dan forma a la gramática, la ortografía y el diccionario de esta lengua teóricamente panhispánica. Desde mediados del siglo XX se ideó una Asociación que al congregar a las sucursales de la autoridad de la lengua en un gremio teóricamente igualitario empezó a realizar esfuerzos para unificar un estándar hoy en día consensuado. Así se logra mantener la calidad de consejeros en unos y de aconsejados en otros. Ergo, el menester de buscar nichos de acción para aportar relecturas, ya que la lectura que deberíamos dar a estos hechos descritos debería alejarse de los complejos enraizados en las antiguas colonias y su crítica hacia la autoridad imponedora, y asumir con temple y pulso su rol para apuntar hacia la crítica (por utilizar el mismo término) pero con la mira hacia las autoridades de cada una de esas sucursales, de los gobiernos locales y los Estados e instituciones supraregionales para dar más eficiencia y mejor representación de las realidades expresivas de esta lengua en los respectivos países. Impulsar la formación. Estudiar e investigar críticamente.

Se identifica que las autoridades reales, las tradicionales, divulgan un discurso de apertura. La acción hispanoamericanista debería apuntar hacia la conquista de los nichos de acción que modula ese discurso y aportar el carácter de su zona. El conocimiento y la visión crítica de la comprensión de una acción u otra progresivamente modula las formas, las maneras de diseñar y el contenido de los exámenes, los modos de enseñar, los procedimiento de inclusión de nuevos términos y las políticas de neologismos, los fenómenos de gramaticalización y lexicalización, la morfosintaxis, etc. Tras indagar y preguntar se sabe entonces que tal discurso es definitivamente oficial y estatal, del reino, por lo que asumir el activismo en pro del panhispanismo anunciado aportará. poco a poco, "en progreso", esos cambios, nuevas concepciones y evoluciones que podrían darse en favor de una verdadera "democratización" de la autoridad sobre la lengua.

En términos prácticos el activismo de la lengua puede ser una acción multifocal. Quien lo ejerce parece cumplir con un patrón estándar a todas las variedades. Su acción fomenta su propia variedad y la ostenta como ejemplo partiendo del principio de que su opción no es la de prestigio, la dominante, la hegemónica y por ello le es vital exaltarla, contrastarla con la norma, comparar con las otras. Esa acción implica una actitud individual del hablante que también se observa, quizás con mayor frecuencia -sobre todo en los registros cultos-, que hay una tendencia a auto neutralizarse, censurando el colorido particular y contribuyendo en su manejo léxico para facilitar la intercomunicación. En efecto esa estrategia, es más evidente en el registro hablado de la lengua, aquel cuya diversidad es inmensamente mayor a este registro escrito y no en pocas ocasiones ocasiona demora en el entendimiento cuando no absoluta NiPutaIdea de lo que se dice. En ese campo cotidiano, de acción, suceden y se labran muchas cosas. Principalmente si se actúa desde una posición de prominencia, representante, esos registros (al contrario de lo que sucede todavía) deben mantenerse lo menos neutralizados posible, siempre que las posibilidades de comprensión y la audiencia lo permitan. Así, la manera de presentar su variedad como modelo más que mala, sería buena, auténtica, natural. En los tiempos que corren una condición sine qua non es aportar, por ello se plantea una mirada que se siente tras la acción, con carácter enjuiciadora, pero crítica para impulsar varias maneras idóneas para bregar espacios reivindicadores, que facilen y aflojen las llaves que retienen las aguas empapando antes con conocimiento, reinterpretación y respeto. Por otro lado, el activismo de la lengua demanda también y de manera esencial la participación de los pueblos hispanoparlantes. Pero dirigidos y apoyados por ellos mismos apuntados hacia el estudio y la enseñanza de esta lengua y de la gestación de una política pública del Estado o incluso Regional, que haga posible el diálogo, la participación y la solución de conflictos entre países vecinos al hacer uso de esta lengua. El activismo de la lengua debe, tiene y es multifocal.

Si bien es cierto que la variante de prestigio es la centro-peninsular, también es una realidad que la razón de esa situación es netamente histórica. El reino de España es quien ha impulsado el fomento de su lengua como una manera legítimamente viable de promocionarse a sí mismo (o a sí misma). También es cierto que principalmente México hoy en día ostenta la representación de esa idea mal gestada del “español de América”, que no es, cómo decíamos al comienzo, uno solo, sino muchos “españoles” en América. Cada país tiene su propio esfuerzo (aunque a veces sea nulo) y experiencia. Esos son lo que deberían alinearse y actuar de manera referencial haciendo gala de un consenso, de un acuerdo, de unos intereses comunes. Sabemos que es complicado, pero no por ello debe accionarse sin actuar.

Al tocar estos temas hay mucho que puede ser dicho. Un texto como este no es más que las ideas que vienen pujando para encontrar un espacio.

Volviendo al activismo de la lengua, también podría apuntar al fomento de una institución panhispanoamérica, similar a la española, que cuenta con un sistema de monitoreo del uso de la lengua en los medios y en la sociedad que permita decidir si una palabra o expresión cala o es pasajera y a partir del dictamen de los doctos, aconsejar su inclusión o no en la norma. El caso del uso normativo de la preposición “por” en la perífrasis < ir + a > pese a ser un fenómeno absolutamente limitado a la península y para nada americano, sustenta lo que se ha venido manteniendo en cuando al carácter centro peninsular de las normas. Se auna lo que decía García Márquez en su célebre discurso en Zacatecas sobre aquella palabra “condoliente” no incluída en el DRAE pese a explicarse por sí misma, como evidencia que esa realidad y el discurso emitido crea un nicho para la acción en pro de la nuestra lengua y de los nuevos lemas que mueven una unión en la diversidad. Otro ejemplo de desigualdad pudiera encontrarse en el calificativo del “vos”. La norma no lo considera un pronombre personal sino un fenómeno de la lengua y lo clasifica como "voseo". Ni la declinación rioplatense, ni la que se usa en El Caribe, ni la simple sustitución del “tú” se contrastan y como al final todo es hegemónico, se consolida una especie de estereotipo formado de generalizaciones que asocian ese fenómeno llamado "voseo" con el cono sur y no tanto a Centroamérica y Los Andes. No obstante, la norma si mantiene como norma el pronombre personal de segunda persona del plural, aunque sea usado únicamente en la mayor (pero no toda) parte de España y si tuviera que enseñarse a un entusiasta de nuestra lengua extranjero habría que enseñarle tal excepción como un estándar a los aprendientes de E/LE (español como lengua extranjera). Ojo, no es lo mismo hablar la variante de prestigio y comentar sobre las variaciones de la lengua en otros lugares allende los mares que enseñar lengua en un país hispanoamericano y enfrentarse al bombardeo informativo que presenta a una lengua común, pero con léxico regional y generalizaciones sobre ideas/conceptos de cuestiones que solo son llamadas de esa forma en un lugar. Ejemplo: llamar piso a un apartamento. ¿Cuántos profesores hispanoamericanos tienen que aclarar que el suelo es el piso, pero que el piso es el apartamento y que por lo general quedan el piso 2 o 3 o en la planta, que no es suelo? Los libros todavia no llaman carros a coches, ni extraen el "enhorabuena", o el "estupendo" para dar paso a "cheverísimo" o cualquier otra expresión auténtica y regional.

Son muchas las cosas que se mezclan al tratar estos temas, muchas las que deben ser redichas y aún más las que deben replantearse. La resistencia es clave. Al tratarse de un manejo de discursos y una batalla de ideas no queda más que alinearse en una partida amplia, no exclusiva, que supere el aporte de sus venas abiertas por América Latina sin necesidad de caer en la actitud del perfecto idiota latinoamericano. Sortear, volver a tratar. El tiempo actual permite esa acción. España es, quizás, desde dónde debe coordinarse mucho; no solo por contar con el aparataje y los recursos tanto humanos como tradicionalmente económicos, sino porque es donde mayor sensibilidad y resistencia hay a una visión reivindicadora de su lengua dominante.

Para seguir divulgando ejemplos, encontrar trabajo en España para enseñar a estudiantes internacionales es todavía una labor preferiblemente facilitada por españoles. Hay algunos casos es cierto, pero son excepciones. ¿Es posible sostener que en los institutos donde se enseña en España hay cierta preferencia por contratar a profesores de España pero digamos de Castilla, de León, de Aragón que los de Andalucía, Galicia, Canarias? ¿Existen institutos que enseñen variedades rioplatenses, caribeñas, andinas; no digamos mexicanas, colombianas, argentinas? ¿No es verdad que hay un prestigio entre los usuarios de nuestra lengua? ¿No existe un estereotipo sobre los "sudacas" y los "gallegos"? El punto es que no se enfrentan esas situaciones. La manera de dejar a un lado las cosas sin tocarlas ni molestar ya no cala en estos tiempos. Tampoco debe ser considerado como que es algo que ha pasado mucho y con lo que yo no tengo nada que ver. Las sociedades hispanoamericanas se caracterizan y ese es un razgo muy del siglo veinte, por ser beligerantes, activas, cunas de repúblicas corruptas (estructuras propias y débiles) pero antimonarquías (de estructuras intocables)

(...)

Estas reflexiones siguen en proceso, extenderse en este espacio es contraproducente. Por ahora conviene adentrarse en lo relativo a los acuerdos de cooperación internacional vinculados al estatus de nuestra lengua, su enseñanza como lengua extranjera y lo que vienen masajeando y que podrían expresarse como panhispanismo del siglo XXI. “Unidad en la diversidad”, como dice el lema de la RAE. Esa es la razón por la que hay  que incidir.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Lengua, religión y cultura para modular una sociedad ¿Historias mal contadas?

Plantear un tema así es quizás un cliché, la actitud de un perfecto idiota, la posición del eterno acomplejado o el dilema existencial de Hamlet ("ser o no ser...") que oscila entre actuar o no. En cualquier caso "el peor error es no hacer nada por creer que es poco lo que se está haciendo".

Tratar un aspecto sujeto a múltiples intereses es casi imposible. En principio porque no es posible deslastrarse del interés propio al abordar un asunto así. Pese a eso, la intención no es más que impulsar la reflexión en torno a los discursos que han venido renaciendo a finales del siglo pasado y en lo que va de este para aportar una comprensión más panóramica de realidades que son conocidas desde la historiografía, pero que han permitido cierta impermeabilidad a otras áreas o disciplinas que ahora ya consolidadas complica las posibilidades de relectura y más aún de replanteamientos.

Así, no es posible desvincular el desarrollo de la lengua española (el castellano) del apoyo del poder eclesiástico (en otro momento se tratará el fenómeno: "Francisco I") y los patrones de pensamiento y sociedad que han modulado lo que llaman "el mundo occidental". La expansión del modelo castellano se consolida con la expulsión de los árabes de Granada en enero de 1492 (años atrás se daba la unión entre Castilla y Aragón (reinos católicos) que canalizaron el interés "europeo" (eclesiástico) por mantener a los "bárbaros" a raya), pero la época áurea se inicia tras los viajes de Colón y la conveniente expansión europea. 

La prologación del reino "español" es harta conocida. Pero el término que describía ese imperio naciente fue, per se, un neologismo gálico utilizado inicialmente para referirse a la lengua que hablaban aquellos nobles. Es decir, todavía lo que se habla en España es, según su constitución,  "castellano" y el énfasis por unir esas variantes en una sola, hay que decirlo, es un fenómeno relativamente nuevo; a mitad del siglo XX fue cuando se impulsó la Asociación de Academias y empezó a cuajar la idea de "unidad en la diversidad".

Lo fundamental resulta equilibrar la voz y el voto en las actitudes, acciones y decisiones que se toman respecto a este instrumento de comunicación utilizado para establecer este intercambio de lecto-escritura e incidir en favor no tanto de la modificación de las normas (pues ese es un proceso muy lento con el que solo España cuenta con un sistema de monitoreo, consultoría y evaluación del uso del español en los medios de comunicación para luego ser discutido en consejo de doctos las recomendaciones de uso y/o de inclusión de nuevos términos y/o voces) sino para sincerar los dogmas, los discursos y las posiciones que siguen dando a lo centro peninsular cierta primacía de autoridad y/o de modelo. (También en otro post podrían tratarse casos como: ¿por que se considera el yeísmo como un fenómeno todavía y no se dan modificaciones ortográficas? ¿Por qué sucede igual con el vosotros y el vos que no da carácter de pronombre personal al vos sino de fenómeno clasificándolo de voseo? ¿Debe imponerse un criterio matemático de mayoría simple para adecuar las voces del diccionario o las variedades "dominantes"?).

Al acceder a un documento muy interesante que evidencia la relación/necesidad de conquista-catequización-hispanización en los territorios mal llamados Indias, se podría inferir que ya desde comienzos del siglo XVI existen testimonios que ilustran el cómo empezó a modularse la sociedad hispanoamericana. Se titula "Instrucción Al Gobernador De Las Indias Ordenando Que Se Formen Pueblos Con La Población Indígena Dispersa Y Que Les Enseñen A Leer Y A Escribir". Está doblemente fechado; en Alcalá de Henares el 20 de marzo de 1503 y en Zaragoza el 29 de marzo de 1503, Dice así:

"El Rey y la Reina. 

La forma en que vuestra merced que se tenga por nuestro Gobernador de las Indias y otros nuestros Oficiales della en la población y regimiento de las nuestras Islas de las dichas Indias en la contratación que se ha de haber en ellas de nuestra Hacienda, demás de las otras cosas que el dicho Gobernador llevó en sus instrucciones, es la que se sigue:

Primeramente, porque somos informados que por lo que cumple a la salvación de las ánimas de los dichos indios en la contratación de las gentes que allá están, es necesario que los indios se repartan en pueblos en que vivían juntamente, y que los unos no estén ni anden apartados de los otros por los montes, y que los allí tengan cada uno de ellos su casa habitada con su mujer e hijos y heredades, en que labren y siembren y críen sus ganados. Y que en cada pueblo de los que se hicieren, haya iglesia y capellán que tenga cargo de los doctrinar y enseñar en nuestra Santa Fe Católica; y que asimismo en cada lugar haya una persona conocida que en nuestro nombre tenga cargo del lugar que así le fuere encomendado y de los vecinos de él, para que los tenga en justicia, y no les consienta hacer ningún mal ni daño en sus personas, ni en sus bienes, y para que hagan que los dichos indios sirvan en las cosas cumplideras a nuestro servicio.

Otrosí mandamos al dicho nuestro Gobernador que luego haga hacer en cada una de las dichas poblaciones y junto con las dichas iglesias una casa en que todos los niños que hubiere en cada una de las dichas poblaciones, se junten cada día dos veces, para que allí el dicho capellán los muestre a leer y a escribir y santiguar y signar y la confesión y el Paternoster y el Avemaría y el Credo y Salve Regina".

Este documento que se cita está incluido en el libro "Documentos sobre política lingüística 1492-1800" de Francisco Solano (1992:6-7), mencionado días atrás en otro post. Debajo de esa "Instrucción" se incluye la siguiente acotación que da fe de su ubicación: Archivo General de Indias, Sevilla. Indiferente 418. Libro 1, fol. 94v. Publicada en CODOIN América, tomo 31, pág. 156 y por Konetze, 1, págs. 10-11. 

Tal información documental contradice lo que dijo el Rey Juan Carlos I en su famoso discurso de 2001 durante la entrega del Premio Miguel de Cervantes. Comenzando este siglo XXI sostuvo que "A nadie se le obligó nunca a hablar en castellano". "¿Por qué no te callas?", le diría un osado lanzádole una copia de lo arriba transcrito sin quitarle la mirada de los ojos...

Por otro lado, a comienzos de este mes de agosto, también en España, trascendió una información que sostenía que El Caribe reclama a Europa compensación por exclavitud. Se agrega porque aporta uno de los puntos más complejos de abordar. Ipso factus sonaron las redes sociales: si seguimos así un día España le va a cobrar a los venezolanos los efectos del Decreto de Guerra a Muerte que Simón Bolívar pronunciara en 1813, durante su Campaña Admirable. El célebre cierre dice: "Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables".

Entre la resistencia al cambio, la hegemonía intelecto-ideológica alcanzada, los delirios y la desigualdad de especialistas entre los paìses hispanoparlantes mejor dejarlo hasta aquí...

martes, 6 de agosto de 2013

Sobre la escritura académica

Como todo en esta vida, hay de todo para todos. Al hablar, como al escribir, para unos resulta más fácil producir activamente ese discurso. Cuando se trata de hacerlo dentro de un contexto, un público y bajo unas normas y códigos pre establecidos la imperiosa adecuación complica y hace más difícil tal creación.

En agosto es quizás buen tiempo para escribir. Sintetizar en uno, dos, tres o cuatro artículos de investigación (papers) los avances alcanzados tras los estudios en filología hispánica es una estrategia. La semana activa empezó ayer y precisamente por reflexionar en torno a la creación de los argumentos, de ideas principales sólidas y concisas, surgen trincheras donde se distrae el pensamiento; para muestra un botón: este texto.

Hay también en esto un dejo de reflexión tras la necesidad de adaptar el discurso a otro discurso (el académico) (Foucault) que no sólo fija la forma, el tamaño de la tipografía, los estilos de presentación, de citas, de referencias, etc. sino también la autocensura disfrazada de cautela y falsa moldestia en paradoja con las ansias de calar, incidir, formar parte que fuerza el proceso mismo de creación...

Podrían decirse mil cosas.

Si la idea es concretar, el foco es poner puntos finales para poder dar turno a la espera y ver la publicación al cabo de al menos un año, en el escenario favorable... sobre la escritura académica.