Llevo más de una semana con una peste híbrida y fluctuante. El martes pasado me dio un mareo, el miércoles vomité varias veces, pasé un jueves diarreico, el viernes laxo y con quebranto, sábado con fiebre, domingo con gripe y lunes con tos sin esputa. Ayer me levanté temprano, me bañé y fui a clases de búlgaro. Cuando salía del bloque el frío me knoqueó. Tosí mil veces hasta que llegó el taxi y luego avergonzado aguanté como pude inútilmente pues fue casi imposible sentir su rechazo. Luego pasé el día regular aunque sin poder concentrarme. En la tarde me dio un ataque de tos que pensé que me moría. Tuve que enfocarme en lo esencial y respirar. De tanto toser empecé a marearme y sentía que me desmayaba. Dormí con Valeriana. Ya amaneció el miércoles. Sube la temperatura, reviven los gérmenes y virus. Se derrite la nieve, se evidencia lo feo y vuelve el polvo convertido en pantano. ¡Que ciudad tan linda, aunque víctima de sus habitantes! Sigo sin sentirme bien.
2 comentarios:
La incapacidad generalizada es directamente proporcional a la testarudez de las personas que se niegan a ver las verdades que emergen por todos lados. La gente se enfrasca en sus certidumbres encasillándose, aislándose para no exponerse a "lo incomprensible" y sentir que es capaz de controlar lo inerte de su entorno a partir de lo fundamental de sus convicciones. Se busca la estabilidad sin ver que es un estadio que por definición niega la evolución, el cambio. Cuando se entienda esto, se avanza porque para ello entonces habría que exponerse a nuevos paradigmas y experiencias que aportarían herramientas híbridas para comprender un poco más "ampliamente". Cuando eso suceda seremos menos incapaces.
Está bien que hayas sobrevivido a pesar de todo, ¿No?
Si te sirve de consuelo, ese rechazo que sientes al toser en algún espacio cerrado y ver cómo la gente te mira como si fueras a invocar a satanás, también lo he vivido yo. Y no lo soporto.
Por cierto, creo que me uno a tus intereses: trascender e incidir. Buena síntesis.
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