Hay veces en que mantener actualizado este blog resulta más un compromiso que un ejercicio ingenuo de exposición y reflexión. Las entradas, ante lectores críticos, podrían dar fe de ello. No obstante el paso del tiempo y el publicar deja no solo alimento para el ego, sino un matiz más que amplio del imaginario, las ideas y los fundamentos que mueven ese compromiso reflexivo.
Sin embargo, como cantaba la voz de la salsa, Héctor Lavoe, "todo tiene su final, nada dura para siempre". Una de esas veces pudiera ser identificada ahora, pero la verdad que activa la transcripción del pensamiento en este preciso momento se devana entre la lógica expositiva y una nota de constancia de fin de etapa.
El próximo semestre que inicia después de pasado mañana se presenta como fértil; al menos de respuestas contundentes, planes y buenas intenciones. Pero también está amenazado por la amenaza ante la rosca, las limitaciones individuales y las imposibilidades compartidas que a menudo pululan entre el espectro de cada quien y su propio entorno.
Por ahora, además del altibajo emocional que la inestabilidad de la vida trae consigo hay un genuino interés por sintetizar y organizar las ideas en torno al desarrollo de un discurso, más que propio, inteligible, reconocible y aupador.
Nociones de panhispanismo, ideología y nacionalismo lingüístico, lengua como patria común, medio o instrumento de cohesión, inglés, yoga, ejercicios y producción de dividendos convergen prioritarias para adobar las primeras 30 semanas del año trece del segundo (¿o tercer?) milenio.
Escasez de recursos, soledad, toses mal curadas, sobrepeso y constante migración (nomadismo seudo sedentario) han de ser las taras que en principio emergen como contrapeso del impulso.
La constancia está centrada en el propio cambio. El logro en la jerarquización del costo, el reconocimiento en la aceptación y la felicidad en la capacidad de auto-ignorancia comedida (hacerse el idiota, no pararle mucho a las cosas y andar a merced del azar parecen que han de ser clave en este punto).
Lo cierto es que cada vez que llegan esos momentos en que se miden las varas es fundamental estar lo mejor posible pues de ello depende la auto-superación implícita de cada uno.
Seguir escribiendo es cuestión de tiempo, solo que mientras tanto parece convenir avocarse al control de algunos de los puntos arriba expresados o bien tras concretar metas, proyectos e ideales. Ergo, feliz año y que el trece nos impulse lo mejor posible... El epígrafe de este blog, del Gabo, reza: "Sólo porque alguien no te ame como tu quieres, no significa que no te ame con todo su ser". Bob Marley cantaba en su Coming in from the cold: "When one door is closed, many more is open". Lo único constante es el cambio tras estas 453 entradas y los únicos dos seguidores...

















