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jueves, 24 de noviembre de 2011

Revolución mundial

Estoy convencido de que el mundo avanza a pasos agigantados hacia un paradigma disímil, parece que multipolar, pero habrá que seguir protagonizando esos cambios que en perspectivas serán los más rápidos de la historia.

Estoy convencido de que no hay forma de cambio profundo y verdadero más allá que el que ofrece una revolución, pero al estudiar esos procesos, al menos en Nuestra América, resulta importante reflexionar en torno a esos mismos procesos para evitar errores y reconocer las diferencias y las oportunidades generadas ante ese nuevo panorama que presenta el cambio.

Estoy convencido de que ahora la particularidad radica en la individualidad; se ha generado conciencia y eso es lo que en este momento exige su espacio. La revolución es la vía de invertir el Orden, y la meta sería entonces prepararse para conquistar un espacio que se ha perdido o que nunca se ha tenido ¿esa es la razón de lucha, o no? En la medida en que esa incorporación hacia la búsqueda de un espacio sea mayor y diversa, habrá menor concentración de poder y con eso la revolución se habría justificado.

Estoy convencido que a veces es necesario entender los meollos de La Primavera Árabe, La Debacle Europea o la Occupy Wall Street (caso Harvard University) para comprender y remarcar la experiencia latinoamericana dentro de un contexto propio, histórico e independiente.

Estoy convencido de que las instituciones se transforman, caducan, nacen, desaparecen, pero individualmente es como se lograr incidir en esas estructuras que dan los pasos agigantados hacia un nuevo esquema mundial.

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