En esta lengua la expresión del título se utiliza para indicar que de lo que se habla o trata no es tan importante; es decir no le quita el sueño. Ahora bien, experimentar esa frase literalmente en ocasiones resulta más que desalentador. Sobre todo si viene de quien se supone está en sintonía de las cosas de "uno".
Así sucedió anoche. Después de esperar alrededor de ocho meses y tras un mensaje "exhortador" llamaron. Como a la una de la madrugada cuando no podía dormir decidió levantarse, conectar su laptop y escribir el mencionado mensaje. Al cabo rato encontró que la bandeja no deseada tenía un mensaje del despacho ministerial expresando que estaban tratando de localizarle. Respondió y al verificar su celular (silente) comprobó cuatro llamadas perdidas. Respondió el email, conecto de nuevo el móbil y efectivamente su asistente llamó de nuevo. Parece que hay cierta disposición, aunque nada es seguro.
Cuando ya el reloj marcaba las dos y media de la madrugada decidió acostarse. Comentó, con quien dormía, un tantico de la gama de emociones que le abrumaba. ¿Qué sucedió? De ahí viene esta reflexión...
Esta mañana se levantó tarde. Piensa, reflexiona, medita y no halla como reentender esas reacciones ajenas que parecen no importar. Claro entre ellos la cuestión está álgida, por decir lo menos.
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