Ayer, hoy, mañana son días históricos en Venezuela. Para bien o para mal se dieron situaciones que generaron otras que inexorablemente generaron la actualidad. Más de una década atrás, hace tres años, el año pasado, hace casi tres meses, antier...
Más allá de adentrarse en el tema -que dicho sea de paso cuenta con una carga política muy importante; político en el sentido de perspectiva individuo-social de las personas y colectividades- conviene resaltar el titular que amanece en los matutinos venezolanos tras todo el debate que ha surgido tras el acercamiento entre polos encontrados.
Grupos representantes del gobierno y la oposición se sentaron para negociar la crisis; "legalizar al chavismo" o "pactar con los escuálidos". Entre las posiciones en disputa habrá mucho por decir y por abundar. Sin embargo, las razones de estas líneas buscan legitimar una idea que desde hace mucho se ha estado tratando en este espacio. Los titulares hablan de que el primer paso es "el reconocimiento".
Reconocer al gobierno, a la oposición, en Venezuela implica bastante. Como se ha dicho la intención no es abordar el tema políticamente sino más bien resaltar una seudo doctrina, dogma vital, que se sostiene como digno, justo, sano.
El tiempo es una variable fundamental, pero también el ímpetu de las emociones, sentimientos y el entorno que siempre está ahí para aislar o proponer alternativas. No en vano se alimenta el contexto.
La historia es conocida, pero ¿es posible tener empatía en cuanto al nivel de frustracción que genera que la parte alterna no reconozca? ¿Se entiende que la razón de la protesta y el reclamo pasó a ser la única manera de expresar la injusticia por desconocer que la otra parte tiene razón? ¿Cómo es posible acordar sin acatar la autoridad ni sus condiciones? ¿Acaso ambas partes no están inconformes? El empeño que pone u otro denota la intención, el interés y el modelo (principio, doctrina, dogma).
Este espacio siempre ha estado atento, abierto y deseoso de reconocer a sus lectores. Tal cosa parece no existir, no tanto el reconocimiento, sino los lectores. De repente habría que empezar reconociendo. La plataforma (y cada quien como todo) tiene su modo.
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua aclara que eufemismo viene (del lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός) y es una "manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante". En este caso conviene agregar: "falsa", "inaceptable", "desconocida".
Este espacio siempre ha estado atento, abierto y deseoso de reconocer a sus lectores. Tal cosa parece no existir, no tanto el reconocimiento, sino los lectores. De repente habría que empezar reconociendo. La plataforma (y cada quien como todo) tiene su modo.
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua aclara que eufemismo viene (del lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός) y es una "manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante". En este caso conviene agregar: "falsa", "inaceptable", "desconocida".
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