Quizás ese fue su nombre en otra vida; fastidiosa incomprensible, aburridora y bruta. Siempre fue más importante la comida y la renta que la vocación profesional. ¡Pobre sabio (y yo) que tuvo(e) que lidiar contigo! (grossa coincidencia aunque sin paciencia socrática la mía). Amén la contradicción nietzschiana entre el "filósofo" y el "casado".
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