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martes, 18 de noviembre de 2014

Reflexión insomne en Chiquinquirá

Entre una vaina y otra, hoy (ayer) fue un día intenso. Doce horas sin parar desde las nueve de la mañana; tres horas de seminario de investigación en pragmática, hora y media de reunión con el tutor, hora y media de reunión con compañeros de clase, para una presentación de la materia de adquisición, en dos días, dos horas de taller de análisis de materiales y dos horas de gramática profunda, pura y dura: relativos, cuestiones modales y ya ni sabe qué más. 

Al llegar pensó en acostarse temprano. Lo hizo, pero al ver que pasó más de una hora y media dando vueltas, levantóse a escribir este texto.

¿Está cambiando su enfoque? 

Indudablemente al menos cuatrocientos y pico millones de personas se comunican en esta lengua. Eso no es una zoquetada. Evidentemente se adentra cada vez más en su investigación y comprende que lo panhispánico en el siglo XXI tiene un componente sui generis que resbala del centro el empeño de clasificar al "centropeninsularismo" como el dogma de modelo de prestigio. Desliza sin descolocarse por completo. Ciertamente el estándar actual es pluricéntrico, pero el matiz, por ahora, apunta a que esa norma de varios centros no se fija en un núcleo, sino en modelos polifórmicos en torno a esos "centros". ¿Es posible decir que la variante argentina, por ejemplo, está representada en el dialecto rioplatense; o precisamente en el de la ciudad de Buenos Aires o el de Montevideo? ¿El modelo caribeño se centra en Caracas, La Habana, Santo Domingo o Ciudad de México? ¿La variante andina en Bogotá, Quito, Lima, La Paz? Así como tampoco podría sostenerse que Madrid es donde se ostenta el núcleo centropeninsular, como igual sucede en Centroamérica y en el resto de los países hispanohablantes. Lo que, al parecer, estaría sucediendo es que la realidad de esos varios centros que conforman el centro múltiple (pluricéntrico) de la norma estándar de la lengua panhispánica se gesta en niveles distintos, transversales, más bien desvinculados de la actividad teórico-académica e hiper sensibles a la realidad de la dinámica de superación del tiempo y el espacio, del modelo de sociedad global de los tiempos que corren, y a merced de mecanismos de producción cultural gestadores de actitudes, creencias, hábitos, etc. 

Los medios, outsiders, inciden, junto a sus pares editoriales, para recrear, poniendo en práctica, y modulando, un debate más bien centrado en egos y complejos que en la realidad del "indudablemente" expresado arriba.

Comparar la enseñanza de esa lengua en Argentina, Colombia, España y México, su modelo de lengua y tratamiento de cultura en manuales regionales, editados por instituciones locales de cada uno de los países mencionados quizás confirme que realidad futura y el nicho del deber ser tendría que apuntar a la creación mancomunada de una lingüística panhispánica (en el mundo solo hay un título que ofrece por primera vez en la historia el Máster en Lingüística Panhispánica; lo ofrece la Universidad de La Sabana en Colombia, coordinado por el profesor Vergara). 

El poema que recuerda vagamente su papá del barco a media vela, que siempre cita pero que nunca puede precisar, junto al "lento que hay prisa" le son motores infalibles. Cansado está, pero esta es solo una idea de esas que no le dejaban dormir.

Su afán mediterráneo sigue insistiendo en Valencia. A ver el conjuro de la Virgen...

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